viernes, 2 de septiembre de 2016

PANAMÁ 2016



PANAMÁ 2016


Crónica del día 11 de julio

La noche del 7 de julio, con mis amigos José Carlos y María me vine para El Valle.  Me recogieron en Panamá capital en su flamante coche y nos pusimos en marcha. Antes hubo que comprar un producto farmacéutico para una italiana amiga de María y lo anduvimos buscando por la zona americana del canal. Una vez conseguido finalmente en otro lugar, nos dirigimos a El Valle parando antes en Gorgona.
Este es un pueblo nuevo llamado Nueva Gorgona, que edificaron cuando las aguas del lago Gatún, se tragaron al antiguo pueblo de Gorgona. Ahora esta nueva edificación esta lejos de la antigua localización del pueblo pero da igual. 
Ya por la noche llegamos a casa. Bueno lo de casa es un decir. Más de 3.000 metros cuadrados, piscinas, jardines y todo lo imaginable. 
El Valle es un lugar situado a solo 170 Km. de Panamá, pero se encuentra a 600 m de altitud, lo cual hace que tenga un clima muy agradable.
La historia siempre se repite en favor de los ricos blancos. Los ingleses, en India, para huir de los calores de la capital, inventaron Simla entre las montañas y allí se trasladaban en el verano, el virrey y toda su corte. Yo estuve allí y es como un pueblo de montaña en los Alpes.
Aquí en Panamá, los constructores del canal, para huir de este calor pegajoso de la capital, se trasladaron al Valle. Antiguo volcán en cuyo cráter de 6 Km. de diámetro se encuentra el pueblo. Empezaron a construir mansiones grandiosa, con ríos y puentes dentro de las propias mansiones, con nombres como : la Ponderosa, Velmer, La puerta del Sol, etc.. Luego todas estas extensiones fueron heredadas o vendidas, cuando se fueron, y muchas de ellas las utilizan los nietos o bisnietos de los fundadores, y otras fueron compradas por panameños ricos. De todas maneras muchas de ellas se venden. Bueno, pues a una de estas mansiones, llamada La puerta del Sol, vine yo.
Ya os imaginaréis: desayuno al borde de la piscina, tratando de ver cómo el lagarto basilisco corría por las aguas del riachuelo, paseos en bici y comer en restaurante de españoles.
Ésta ha sido mi vida en el Valle. Por la mañana ir en bici, siesta, Internet, charla y cena.
Algún día fuimos a hacer la compra y José Carlos, llevaba un buen método para evitar líos domésticos; llevaba fotografiado la envoltura de lo que se había terminado y tenía que comprar, eso en vez de llevar la clásica lista de la compra. Por la mañana, veía los encierros en Yotube, sin salir de la habitación-salón, luego seguía el Tour en directo en Marca y paseo en bici.
Había venido para dos noches y me quedé tres. Siguiendo el consejo de Maricruz que más de tres noches en sitio ajeno, está mal o empieza a oler.
Una noche salí a pasear, y como yo soy de orientación visual y aquí todo son caminos, mansiones y cruces de caminos, me perdí. Además se me rompió la sandalia y me hizo una herida en el pie. Tontería que se resuelve fácilmente con una tirita, pero... hay que llevar.
El día 9 de julio fuimos a ver el museo cultural. La responsable se frotaba las manos y se depachaba a gusto sobre lo malos que fueron los españoles, la espada y la cruz, y el estado idílico en el que vivían los indios y de los que ellos se sienten tan orgullosos. Bueno, la mayoría de panameños son mestizos, gracias a los españoles, y cuando obtuvieron la independencia, tanto Panamá como cualquier república sudamericana, la eliminación del indio fue la consigna entre estos "salvadores". Le discutí un poco solo, pues estaba en casa ajena, diciéndole que la historia no es como nos la contaba, pero tampoco quise profundizar más, solo darle un toque de atención. 
Sin más contratiempos pasaron los tres días y el día 10 de julio regresaba a la capital. En la estación de Albrook, sabía que había un único restaurante que con el almuerzo daban cervezas. Me costó encontrarlo, pero lo encontré. Corvina al ajillo con patatas y cerveza Balboa, viendo el partido final de Portugal y Francia. Fue lo mejor que me podía ocurrir. ¡Ah! El pan me cobraron aparte y fueron casi 3 euros. Bueno, dio igual, me comí todas las tajadas, una vez acabada la corvina.
Llegué a la casa y todo seguía igual Estaban 8 sobrinos nietos con sus padres, mas mis suegros, más mis hijos... demasiado. Hice como hacia mi padre.
Mi casa de Sangüesa, por el carácter acogedor de mi madre siempre parecía un ambulatorio médico. Entonces mi padre corría el transistor y se iba al corral que teníamos en el patio a "las ovejas". Allí se ponía la radio, les daba la alfalfa y... yo creo que hablaba con ellas y las mimaba. Le tenían que llamar para que volviera a la cocina cuando..., ya se habían ido todos.
Bueno, pues yo me fui a comprar calzoncillos de la marca parker, que me gustaban del año anterior. Cuando volví de "las ovejas", solo quedaban mis suegros y mis hijos. Eso sí, hacia un calor terrible y Ekaitz..., no había hecho ni un problema de tarea. Todo seguía igual a mi vuelta. Ahora estaré dos días y me iré para la península de Azuero.
Me voy ahora a arreglar las sandalias y pasear por el casco antiguo de Panamá. Agur.  Daniel 
Para el amigo Juan Lizuain: siento lo de los acentos, pero sacarlos aquí es un misterio.



    
Crónica del 13 de julio

El domingo 10 de julio, abandonaba la mansión donde había vivido tres días con mis amigos: José Carlos y María y regresaba a Panamá capital.
Todo seguía igual. En la casa estaban como 8 ó 9 sobrinos nietos, de los cuales no me sé bien ni los nombres, y tres cuñados con sus parejas. Como la gente cuando se deprime un poco, yo, no estaba deprimido, pero si agobiado y..., me fui de compras. Luego ya en la casa solo, terminé de leer la vida del Virrey del Perú Manuel Amat y a la cama. Ahora me toca leer la vida de Facundo Bacardí.
El lunes para las 8 arriba y para las 9 ya estábamos Ekaitz y yo con prismas y pirámides. Es lo que tiene el no hacerlos trabajos a su debido tiempo. Luego me fui a mi aire. Comí el plato del día que consistía en pollo frito, alubias, arroz y ensalada, en un bar cercano al Benidorm2 por 6$ y luego caminando me fui al Casco Antiguo. Antes arreglé por enésima vez las sandalias en un cirujano del calzado. 2$ fue la operación.
El casco Antiguo me decepcionó esta vez. Quieren o intentan hacer un casco antiguo, estilo Cartagena de Indias y eso no va a ser posible. Han echado a la población negra, que ocupaba algunos edificios coloniales, que se les caían a pedazos  pero... los han echado y la calle ha perdido sabor. Todo como muy aséptico, limpio, sin carteristas, pero..., sin apenas gente.
Me metí en un Happy Hours, que promocionaba el mojito y por 6$ te tomabas dos, como que me los tomé.
Estaba yo sentado en la terracita, con mi libro y mi mojito, cuando acierta a pasar una chica negrita. Le pido a ver si me puede hacer una foto, por lo del mojito y la marca de Bacardí en el vaso y.., accede. Entablamos a hablar y ..., era estudiante en Estados Unidos, de 22 años, pero lo sorprendente es que era ¡de Etiopía!. Nunca había hablado con una etíope, y aunque no tenga nada de especial, me gustó la conversación. Mi amigo Javi el bilbaíno, me dice que me falta África, y dentro de África lo que más le había gustado a él era Etiopía. Asignatura pendiente pues .Se llama Nanni pero me dijo que cuando terminara la carrera, le faltaba un año, no quería quedarse en Estados Unidos, ¡toma ya!, que quería volver uno o dos años a Etiopía. ¡Fantástico!, pero..no le pedí la dirección y se fue.  Aún con los dos mojitos y estando donde estaba, no tuve problema para llegar al metro y volver  a casa.
Esta noche del 11, cayó tremenda tormenta. La oía llegar, truenos, relámpagos y..., luego  estallar en chorros de agua. Como todas las casa tienen el tejado de uralita, el ruido era ensordecedor, parecía el fin del mundo. No dormí bien, luego por la mañana seguimos con las matemáticas, ahora con conos y cilindros y luego me fui a la zona del Cangrejo.
Siempre me pasa lo mismo, sé llegar hasta la boca del metro, pero luego en la calle ya no sé si tengo que ir a la izquierda o a la derecha, y claro..., siempre me voy al otro lado y ando un rato "perdido".
Hice una pequeña compra y me fui a una cervecería que ya conocía de antes, solamente para hacerle una foto a una pizarra con un mensaje que tiene, amén de para beber  una Balboa. La pizarra dice: SALVEMOS LA TIERRA QUE ES EL ÚNICO PLANETA QUE TIENE CERVEZA.
Como de nuevo empezó a llover, me quedé un buen rato allí. Salí a la terraza y me dediqué a lo que más me gusta: contemplar cómo pasa la gente. Me regodeo viendo los maquillajes o los peinados que llevan tan elaborados o tan artísticamente hecho, también me apasionan, las minifaldas, tal y como las llevan aquí gordas sin ningún prejuicio. Algo que para nosotros sería estrafalario, aquí no lo es. Blancas, chinas, negras, mulatas, guapas, feas, llamativas, de todo hay en esta fauna humana que pulula por la calle, y como estoy solo y no tengo a nadie que me dé un codazo y me diga ¿qué miras?, pues a disfrutar del paisaje con tranquilidad. Lástima que no puedo fotografiar todo esto, porque mi cámara no tiene apenas zoom y no me voy a poner a metro y medio para fotografiarles. Hasta allí no me atrevo, además sería un poco invasor de las personas. Lo retengo en mi memoria y ya está.
Me volví a casa cuando escampó, y como hoy ya va a ser la tercera noche en casa de mis suegra y siguiendo los consejos de Maricruz eso que dice que mas de tres días mal..., me iré mañana a la península de Azuero. Desde Las Tablas, la capital de la provincia de Los Santos escribiré la siguiente crónica. Agur a todos y buen fin de sanfermines. 





Crónica del 18 de julio

Hoy voy a cambiar de forma. En lugar de un resumen, voy a escribir, lo que yo iba anotando en mi diario estos cuatro días que he estado por la península de Azuero, hospedado en la capital de la provincia de Los Santos, que se llama Las Tablas.
                

                     Día 13 de julio miércoles

Por los pelos
. A las 8 salía de casa, agarré el metro a las 8 y 20 minutos, y luego todo era mirar el reloj. El caso es que poco antes de las 9 llegué y pude agarrar el bus.
No recordaba lo del aire acondicionado, y sudando y con este airecito....La próxima vez traeré el jersey que tengo en casa, de adorno claro está. También se me había desgastado toda la pila que cargué ayer por la noche en el móvil, así es que no sé si comienzo bien o mal.
La estación de Albrook  está muy bien. Todo está centralizado aquí y los buses salen para todos los destinos nacionales y también para los internacionales, hasta México. Ya vamos en el bus, ahora estoy pasando por el Puente de las Américas y se ven los grandes barcos contenedores que esperan su turno para pasar de un océano al otro, así como el petrolero que en estos momentos está pasando por debajo del puente.
Para la 1 del mediodía y poco más ya estábamos en Las Tablas. Bajo del autobús helado totalmente.
Me dirijo a buscar hotel. Primero fui a Mar y Pacífico que fue el hotel donde me alojé en el 2014, pero... el precio eran 35$.Le dije que eso yo no podía pagar y a ver si me hacía descuento como antiguo cliente. Me contestó que era la administrativa y que ella no podía hacerlo. Le dije que llamara a su jefe, a lo que me respondió que era la hora del almuerzo de él y que eso era algo sagrado, que no se le podía molestar. Yo insistí y por fin llamó, para contestarme que los precios eran inamovibles, que solamente hacían descuentos a los pensionados y jubilados. Con la mochila a otra parte, pero con una información que luego me sería valiosa.
Fui a una pensión, Doña Marta o algo así, tétrica y oscura. Llamé, pero como no había luz  no sonó el timbre y no salió nadie. Casi me alegré. Ya me vi agachando la cabeza y aceptando condiciones inapropiadas para mí.
Me dirigí a otra pensión que me habían recomendado, pero había cerrado y ya no existía. Enfrente estaba el hotel Piamonte y a él me dirigí. Pregunté los precios y..., lo mismo 35$. Entonces me acordé de lo que me dijo la administrativa del primer hotel y le dije que yo era jubilado en España, que allí los maestros nos jubilamos a los 60 años, pero que no había traído el carnet de jubilado porque no pensaba que me fuera a hacer falta.
La chica me  pidió el pasaporte y medio en broma medio en serio, ¡me aplicó el descuento de jubilado! ¡Me lo dejó en 18 $ por noche! Genial. Acepté claro está. O sea que para todos aquellos que me querían ver jubilado, pueden hacerlo viniendo a Panamá: ja, ja, ja.
Ahora me replanteo el viaje por Azuero, con este precio y teniendo una habitación individual, con tv por cable, ducha dentro de la habitación y demás delicatesen, creo que me voy a quedar aquí en las Tablas y desde este lugar me iré desplazando durante el día a los diferentes pueblos y luego volver a la noche.
Por la tarde, me pateé el pueblo y me tuve que comprar unas nuevas gafas, pues las anteriores eran de aumento 100 y solo veía los escritos grandes y también un jersey para que no me pase lo de antes en el bus.
Como ya estaba harto de arroz y pollo, cené filete a la pimienta, pero..., no vendían cervezas, tuve que tragarme el líquido del tío Sam. Es un problema eso del permiso de los establecimientos para expender cerveza, porque una cena con coca cola, pues como que no.
          
                      
                Jueves 14 de julio.

Cuando escribo estas líneas, ya habrán acabado los sanfermines.
Aquí en Las Tablas ha salido lloviendo, pero de todas formas, seguiré con el plan previsto y me iré a Pedasí.
Cuando cojo el busito para desplazarme, es para mí el momento en el que empiezo a viajar. No me importa tanto el llegar al sitio, como la vivencia del propio viaje en el busito. Tuve suerte, me puse en el asiento delantero con el chófer, por si acaso le da algo...
El paisaje es de campos verdes, cercados con alambre y abundante hierba. Estoy en una zona ganadera, pero apenas veo vacas u otros animales.  Paso por Santo Domingo, pueblo pequeño donde Mavi tiene una casita con su hermano.
Al llegar a Pedasí fui directo al hotel Dims de doña Mirna. Al que fue mi lugar de alojamiento con Zarra y Gema en el 2014.
Todo cambia, no había nadie hospedado. Solamente estaba doña Mirna que me ofreció o brindó, como dicen aquí un batido de piña. Luego trajo otro más.
Me contó que la situación estaba muy mal y que si quería me dejaba la habitación en 30$ con desayuno incluido. Decliné amablemente su ofrecimiento y me fui en busca de un restaurante fino, en donde hacía dos años, en compañía de mis amigos, habíamos comido el mejor atún a la plancha, con una salsa especial, que habíamos comido nunca. Decepción, ya no existe el restaurante, ahora es un mejicano. Me fui hasta el final del pueblo, al restaurante Isla Iguana que ya conocía, y aquí, las cosas no habían cambiado. El dueño seguía siendo el mismo tipo seco y arisco de años anteriores, pero la sopa de mariscos y el ceviche mixto, amén de la infaltable Balboa, compensaron el talante del dueño.
¿Qué pasa? ¿Estamos todos locos? Un imbécil que escribe burradas sobre la muerte de un torero y ... lo de Niza. ¿Cómo es posible que ocurra esto? En mi privilegiado hotel, estoy viendo 24 horas TV y no doy crédito a lo que veo y escucho. ¿Dónde está y qué dice ahora ese señor (perdón), con bigotito de foca que nos metió en una guerra, en contra de una gran mayoría? Escribo cabreado, claro está, pero el valor de una vida humana… ¡qué pronto pasa a ser un número! 73, 74, 80 dicen ahora, que más da...

                 

               Viernes 15 de agosto

¡Ah! El horror, que diría Conrad en El Corazón de las Tinieblas.
No he podido dormir bien y para las 7 1/2 me levanto para ir a Tonosí. Voy a autobuses ya que me habían dicho que el primero salía a las 8 1/2 y aunque eran las 8 y cuarto ya se había ido porque estaba lleno para esa hora. Cambio de planes y me voy a Parita, un pequeño pueblito colonial cerca de Chitré.
Sigo pensando en el horror y pienso que las tienieblas no están en el Congo, como en el libro, ni el corazón en una factoría río Congo arriba, si no en cualquier lugar. 
Hice mi visita cultural al pueblito y a la iglesia dedicada a Santo domingo de estilo colonial español. No había más que una señora con rulos haciendo punto. Me senté en un banco y...., escuchaba la misa. ¡Estaba grabada, las palabras del cura, las contestaciones, los cánticos, todo! Así soy yo capaz de dar una misa sin equivocaciones, con una sotana, un poco de teatro en los gestos y darle a la tecla, ya está todo hecho.
Volví a Las Tablas. Entre en internet y tenía mensaje de mi amigo de la infancia y de la cuadrilla “La Calderilla de Sangüesa”, José Francisco Muro Gil (Queleto), para los sangüesinos. Ha cogido un año sabático y está dando la vuelta al Mediterráneo en su velero. Me invita también a su cumpleaños que será el 2 de Octubre en: primero iba a ser en Estambul, pero ahora vistas las circunstancias, va a ser en Bolonia. Creo que no voy a poder ir.
Prosiguen las noticias cuando llego a mi retiro. Ahora es el golpe militar en Turquía. País que me encanta y que visité dos veranos seguidos. Los contertulios de 24 horas tv, son penosos. El Rojo ese, me hace ponerme a mi del mismo color ante los comentarios como: esos que han salido a la calle, si triunfa el golpe, mañana están con los otros. Para no oírle más. Luego se demostró que en gran parte el golpe fracasó por esa gente valiente que salió a la calle. Sin más comentarios. Cada uno que piense lo que quiera.
Me doy una vuelta por la plaza, voy a la terraza del Bamboo y mientras tomo la cerveza oigo los cantos de la catedral y como ya van terminando, después de más de dos horas se oye eso de: ¡Viva Santa Librada!, ¡Viva la Iglesia!, ¡Viva Cristo! Bueno, pensaba que salían, pero aún siguen. El predicador me recuerda a los que venían hace tiempo a Sangüesa en tiempos de la Semana Santa, se subían al púlpito y ala, media hora de sermón.    

                                     


              16 de julio sábado

He agarrado un bus a las 8 pensando que era el de las ocho, pero era el de las diez, pues el de las ocho para las siete y media se había llenado y se ha ido. Yo he tenido mis palabras con el chófer, para finalmente tener que pedirle perdón, por todo este follón de las horas y demás. Total, que aquí cuando se llena el bus, sale independientemente de la hora que marque. He ido  a Tonosí. Luego en otro busito a la playa de Cambutal y...estaba yo solo. La playa era bonita, muy grande, la suelen utilizar los surfistas. Era de arena negra. Me he enterado de que solo había un busito para volver en la tarde, a eso de las 4 y que aún cogiendo ese perdía en Tonosí el último para volver a Las Tablas. Total que me he apurado, he andado un rato por la playa y  lo lejos he visto a un señor jugando con un niño; era su nieto. Le he preguntado que a ver si iba a Tonosí y me ha respondido que sí, pero que antes tenía que dejar al niño con su madre. Total que me ha llevado hasta un cruce de caminos, donde había un super diciéndome que dentro de hora y media volvería por ese lugar y que si estaba yo, me llevaba a Tonosí.
Yo me he puesto a hacer autoestop  y nada de nada, todo eran camionetas ganaderas que iban a los alrededores. Finalmente ha aparecido un busito que ponía Buenos Aires-Tonosí, y que no figuraba en ningún programa. Me ha parado y..., estaba lleno, menos un sitio de pastores evangélicos con sus camisas corbatas y la Biblia. Bueno, me han dado un panfleto sobre la Biblia, pero me han llevado hasta Tonosí. Llegar  aquí y enseguida salía el último busito para Las Tablas. El chófer y yo solos hemos hecho el recorrido por un paisaje de media montaña precioso. Había arrozales, en la parte llana, y gran cantidad de árboles de teca. Para las cuatro de la tarde estaba en mi refugio. Fui siguiendo las noticias de Turquía, reafirmándome en lo que supuse el día anterior en cuanto a la gente que salió a la calle.

Después de tanto ajetreo, me duché (me tocaba), me puse medio guapo y salí a la plaza al Bamboo, a tomar unas cervezas y oír los cánticos de la catedral y el lanzamiento de cohetes, que mañana son las fiestas y sale la reina con La Pollera, vestido parecido al de las falleras, más elegante y elaborada ese año. Yo me vuelvo  el domingo a la capi. Agur.



Crónica del día 27 de julio



Hola. El 24 de julio, tuvimos comida familiar en casa de Doña Flora. Nos juntamos 18 entre hijos, nuera, yernos, nietos y allegados. El caso es que trajeron 48 botellas de cervezas Coronita, que bebimos entre los 5 ó 6 hombres adultos que estábamos allá. 
Yo como andaba con las tripas medio mal, creo que solamente tomé 6. Esto trajo consigo que al día siguiente lunes en vez de levantarme a las 6, lo hice a las 7.
Ya me dí cuenta que iba a ser un todo un corre, como así fue. después de desayunar mi café negro y las dos hojaldras, ranqué ( arranqué), corriendo para agarrar el "metro". ¡Increíble!, a esas horas la estación estaba a tope y había cinco filas esperando. Cuando llegó el metro solamente dos filas pudieron entrar. Yo ya comenzaba a desesperar porque veía que en el siguiente tampoco me iba a poder subir, pero... (espíritu de Xabier Yarnoz), vino uno ..., vacío y entramos todos.
Explico esto de Xabier Y., que es uno de mis mejores amigos. Cuando fuimos a India los dos en el 82, la noche anterior a volver, estábamos en Jaipur. Bueno, pues a la mañana siguiente a correr para coger el bus local que nos llevara a Delhi, pues a la noche teníamos que ir al aeropuerto a pillar el avión.Yo todo prisas y él todo tranquilidad. Cuando llegamos el Bus Station, salía el bus. Él aún decía:- joder, por un cuarto de hora tarde que llegamos. Yo nervioso total, no tenía ganas ni de discutir con él, cuando en eso..., entra otro autobús vacío que iba a Delhi. Increíble, pero cierto. Luego ya no me importaba que el autobús pinchara no sé cuántas veces y que no se conformaran con cambiar la rueda, sino que recauchutaban la cubierta. Daba igual, sabía que yendo con Yarnoz iba a llegar, como así fue. Llegamos al último bus que salía para el aeropuerto, cogimos el avión  y en París un bus que nos llevaba a la estación de tren desde donde volvíamos a Irún. Fuimos los últimos en montar al tren pero subimos y llegamos a Irún. Además no nos ticaron los billetes de vuelta y se los regalamos a su hermano que lo aprovechó en un viaje a París. Por eso cuando la situación está muy mal, seguro que ese día, o hay otro bus, o el chófer no ha dormido bien y llega más tarde o... a eso le llamo yo espíritu de Yarnoz. 
Dejando a un lado esta aclaración, me encuentro ya en la estación de autobuses de Albrook. En la ventanilla me dice la administrativa que los asientos son numerados, le pido ventanilla y adelante y me da el 1. Bueno, a ver qué pasa.
Cuando veo el bus, me quedo impresionado. Un bus de dos pisos y mi asiento es arriba, en la palomera, en la cristalera de frente y ventana a la izquierda, como los de Argentina. No me lo podía creer. Además, aunque iba preparado con pantalón largo y jersey en el bolso, no pusieron el aire acondicionado a tope como es lo habitual. Desde mi privilegiada situación veía el centro donde estuvo el comando sur o la escuela de las Américas, y al pasar por el puente centenario, vi el canal y los barcos que en ese momento pasaban por éll. Hasta aquí todo muy bien. A la media hora llegamos a un pueblo llamado La Chorrera. Media hora aquí. A partir de aquí, fue parar en todos los pueblos y hasta en donde no había ya paradas de 15 ó 20 minutos. Luego el conductor, no pisó ni un bache. Cuando lo veía de lejos, bajaba a 20 K/h, y con esa lentitud más de 300 Km
Nos vimos tres películas, Venganza, La de la noche en el museo y El Francotirador, pero como aún seguíamos viaje, comenzó la cuarta que era otra vez la primera. A las 5 y media llegamos a David. 8 horas para recorrer 450 Km. Allí todavía no habíamos acabado. Ahora venía recoger los equipajes. Se subió un señor que supongo sería de la compañía a la bodega y cogía una bolsa, leía el número que llevaba pegado y el "poseedor" tenía que presentar la otra parte. Mi mochila como había entrado de las primeras, ahora la penúltima. Casi otra hora más desde que abrieron la bodega hasta que me dieron la mochila. Aún tenía que agarra otro bus, para ir hasta Boquete. Le pregunté a un señor americano mayor que había venido en el bus al lado mí a ver donde tenía que coger el bus. Me dijo que no sabía, que normalmente no viajaba en bus, pero que esta era la última vez que lo hacía. 
No tuve mayor dificultad en encontrar esos buses americanos amarillos que transportaban a niños a la escuela, porque ahora o se los regalaron o se los vendieron a Panamá y se utilizan par el transporte de cercanías. Aún tuve suerte y fui sentado, aunque los asientos eran de scay. Ya no sabía ni dónde ni cómo poner el culo. Me dolía el glúteo derecho, el izquierdo y hasta el central. A las 7 menos diez entraba en la plaza principal de Boquete.12 horas desde que salí de la casa y aún me quedaba encontrar hostal, pero esa... es otra historia. agur. Daniel
  


Crónica del día 28 de julio


Como comentaba anteriormente, después de un largo viaje, llegaba a Boquete a eso de las 7 menos 10 de la tarde.
Tenía que buscar hotel, y me fui al que había estado años atrás; Hostal Boquete.
Comencé a hablar para ver si me hacían buen precio y les dije, que yo había estado allí hace varios años, que ahora volvía con más años a mi espalda y..., a ver que precio me hacían. La recepcionista me contestó: - señor, está todo completo. Y para eso me había tirado yo ese discurso... Agarra la mochila y a otro. 
Fui a la pensión Marylos, un clásico entre los viajero de antaño. Si tenían habitación, pero era con baño compartido fuera, en el pasillo. La habitación era espartana, como a mí me gustan. Dos camas (una supongo que para extender lo que traigo en la mochila), y unas perchas de alambre. Eso era todo, ni tv, ni ventilador, nada, solo eso. Era grande limpia, y me la dejaron con el descuento por 17$. 
El martes 26 de julio, me levanté bastante bien y me fui a desayunar a La Ceiba Bakery.  Esto de la Bakery debe de ser una cadena multinacional, pues en Leh, en el Tibet India, había una  Germany Bakery, donde nos poníamos morados de desayunar. Aquí también, con este desayuno de huevos, jamón leche frita, y fruta ya estaba bien hasta la tarde.
Boquete es una maravilla. Está situado a 1000 msnm( sobre el nivel del mar). Todo el corregimiento tiene una población de unos 20.000 habitantes. Enclavada en la provincia panameña de Chiriquí cuya capital es David.
A este lugar vinieron muchos colonos de origen anglosajón, que se dedicaron al cultivo del café, las flores y también crearon grandes invernaderos con toda clase de productos hortícolas. Estamos cerca de la gran altura de panamá, el extinto Volcán Barú de  3.475 m. Hay excursiones a pie, y también a caballo y hasta en un 4 x4 te suben a la cumbre ( si tienes pasta).
Aquí estoy pasando los días. Quería dar una vuelta al lado del río Caldera, pero cuando ya llevaba un buen rato caminando y había encontrado el puente que cruzaba el río, pregunté por el recorrido que me
quedaba y..., si quería dar la vuelta completa tenía como para dos horas y media, que era mejor que me volviera por donde había venido pues la lluvia se acercaba. Fui prudente, hice caso y me volví. Antes de llegar al pueblo, vi un restaurante argentino, y entré. pedí mi "balboa" y la carta. Los precios eran prohibitivos para mí, y eso que el "bife de chorizo", me tiraba y me recordaba mi estancia en Argentina. Me tuve que conformar con otra "balboa" y nada más.
Al llegar a la pensión, estaban los dos únicos inquilinos, hablando y cocinando. Uno de ellos es un colombiano que estuvo en España trabajando de camionero y el otro es un australiano de 72 años, llamado Alan y que había hecho el camino de Santiago aragonés, pasando por Sangüesa y tres o cuatro etapas más.
Hablando con él, le comenté la posibilidad de hacer el Sendero de los Quetzales el día siguiente y tras pensarlo un rato, dijo que sí. Le dije que había que levantarse pronto porque el camino hasta antes de empezar el sendero era largo, ya que lo íbamos a hacer de bajada, desde Cerro Punta hasta el Alto Chiquero en Boquete. Estuvo de acuerdo y quedamos para el día siguiente a las 6 de la mañana en la cocina. 
Me vine a cenar a un sitio de gilipollas, porque toda la carta está en inglés y hasta los carteles del Wifi de: name, password. Me jode, pero... no me he ido.
Pedí y cené " tacos" de atún y aunque no os lo creáis, nunca había comido tacos, pues ni he estado en Méjico
ni voy a restaurantes mejicanos. Estaban buenos, y me parecieron fáciles de comer, sobretodo porque los enrollas con un poco de cuidado  y los comes sin que se te caiga nada, no como me pasa con la puñetera hamburguesa, que el primer y segundo bocado bien, pero luego ya la carne ha resbalado y ha caído en el plato, las manos las tengo pringadas de mayonesa, los trozos de pan no encajan y parece que resbalan con la lechuga... En fin que soy un desastre y dudo que vuelva a pedir hamburguesas en cualquier sitio.
Termino mis tacos y pregunto a ver si tienen café. Me responden que regular. Y eso ¿qué es?, les pregunto yo. Bueno, pues no tenemos ni expreso, ni capuccino, solo café regular.
Pediría también caipiriña, pero mañana tengo que madrugar y esa otra historia.. Agur. Daniel


Crónica del día 29 de julio

Tal y como había quedado con Alen el australiano, a las 6 de la mañana estábamos los dos en la cocina de la pensión.  A y cuarto agarrábamos un bus de esos de transporte escolar americano y para las 7 y media estábamos en Boquete.
Esperar un poco y vimos el busito que iba hasta Cerro Punta, pasando por Volcán. En cuanto se completó salimos. 
Llegamos a Cerro Punta y mientras negociábamos un taxi, en una tienda cargué el móvil una cuarta parte. 
El taxi nos llevó hasta donde pueden ir los coches a unos 6 Km de Cerro Punta pero a más de 1 de donde comienza el sendero. 
Una dura cuesta de más de un kilómetro nos aguardaba para empezar. Solamente los 4 x 4 pueden subir por esa pista.
Yo iba bien, dejando ligeramente retrasado a Alan ( 72 años), que me comentó que estaba un poco flojo por estar resfriado.
Llegamos a la caseta donde están los guardas y tras pagar los 5$ de entrada comenzamos el sendero. Muy importante es saber que lo hicimos en este sentido, porque es todo cuesta abajo, al revés de Boquete a Cerro Punta, sería muy duro o casi imposible para nosotros.
Comienza la cuesta abajo, el cielo está nublado y el suelo al ser el trazado por un bosque lluvioso, muy resbaladizo. El sendero está peligroso, por lo resbaladizo que está. Muchos, muchos, escalones. Como la tierra es un poco fangosa, por el humus, han hecho escalones con pequeños troncos de árboles a modo de escalinatas, pero en la parte superior del círculo, una redecilla de alambre para que el pie, no resbale. Y se comienza a bajar y a bajar. Los carteles dicen que hay 7 Km hasta el final, pero en las guías ponen 9 o más, depende de dónde lo empieces.
Vas muy preocupado por los resbalones, lo que te hace bajar tenso y solo ves el sendero y los laterales. No se ven apenas animales, ni quetzales, con lo que a mí me hubiera gustado ver uno en libertad.
Este sendero tiene su mito, y es que hace dos años aparecieron dos alemanas muertas. Por lo que se ha podido saber, entraron bastante tarde al sendero y en un momento determinado, se perdieron saliéndose de él y tirando monte arriba. Una vez dada la voz de alarma, las encontraron varios días después, muertas y medio comidas por los animales, que no se ven pero que hay monte arriba. 
Durante el camino, Alan me muestra una planta de la familia de las piñas, que guarda agua en su interior, también, helecho en árbol, algo que yo nunca había visto y si que he visto helechos en cantidad, tanto en la zona de Lesaka como en el sur de Chile.
Seguimos bajando escalones, piedras mojadas y resbaladizas, raíces de los árboles que forman parte del
sendero y que también están muy resbaladizas y tierra empapada en agua.
Yo por el cansancio acumulado, en parte por la tensión de no caer y también por la falta de preparación, ya voy mal. Camino como los patos y las rodillas me bailan. Tengo los cuádriceps (supongo que son esos músculos), hechos polvo y aún me quedan mas de 2 Km.
Cuando nos falta algo mas de kilómetro y medio para terminar tenemos que cruzar un río, afluente del río Caldera. Hasta ahora hemos tenido que atravesar riachuelos varias veces, pero siempre había un pequeño puente, o en un caso más grande, un  pequeño puente colgante que como todos se balanceaba cuando pasabas y que tampoco tenía todas las tablas en el suelo, pero bueno, eso sin problemas.
Cuando llegamos a este último cruce, yo ya no podía más. Las rodillas me bailaban y la cabeza me decía que hasta aquí he llegado, pero..., no había mas remedio que cruzarlo, pues poquísima gente andaba por el sendero y era difícil que alguien te pudiera echar una mano. Intenté subir al tronco y ya metí un pie en el agua. El riachuelo no era muy profundo pero sí bajaba buena corriente. No cabía la opción de descalzarse y cruzarla por el río andando, porque la corriente me hubiera tirado. 
En estas estaba, cuando Alan, subió al tronco y en cuatro pasos se plantó en el otro lado. No cabía otra. Como pude subí al tronco, me puse a mirar corriente arriba tal y como venía el río y con los pies juntos o casi, y caminando de lateral, sin gallardía, logré llegar casi al final del tronco. Un pequeño salto, cuando vi que me iba a caer, y los brazos de Alan hicieron el resto para que no cayera al agua. Increíble, había superado ese tronco resbaladizo que en otras circunstancias hubiera sido un juego.
Aún quedaba algo más de un kilómetro para llegar al final del parque y algo más para finalizar en la casa de los guardas.
Sorpresa, la última parte es una cuesta arriba de aúpa. Mal que bien la cuesta arriba podía hacerla, despacio, pero subía. Veo un cartel y me digo: qué bien, ya hemos llegado.
Cuando llego al cartel lo que pone no es final, si no LOMA DE LOS LAMENTOS. Comenzaba allí, la subida que habíamos hecho, era un aperitivo.
Yo la rebauticé, como loma de los JURAMENTOS. La loma era durísima y más porque estabas al final del trayecto y ya sin fuerzas. No sé de cuánto sería la pendiente, pero el Mortirolo se quedaba pequeño.
Con las últimas fuerzas y andando como los que suben al Everest y andan los últimos metros como borrachos y si enterarse de lo que andan, así llegué yo.
Habían sido cuatro horas y media desde una caseta a la otra, pero no tenía ánimos para celebrar nada. Junto a la caseta había una pareja que había hecho el camino y estaban esperando un taxi para las cuatro de la tarde. En esos momentos eran las 3 y cuarto. ¿Qué hacer?. Una posibilidad era quedarme allí tumbado esperando a ese taxi y a ver si había suerte y tenía sitio para llevarme o llevarnos, según lo que hiciera Alan. Tengo que deciros que hay una carretera asfaltada que llega hasta la entrada del parque, pero que muere allí. Después no hay fincas de cafetales ni nada.
Alan comentó que tenía que haber una parada de buses en algún sitio, pero que no sabía en dónde. Boquete quedaba a 8 km de donde nos encontrábamos y la parada estaría en algún cruce que llevara a las fincas, porque aquí era carretera única. Él todo decidido se puso a caminar y yo...le seguí. Yo iba en zig-zag y mal. Cada paso que daba me costaba un montón y me arrepentía de haberlo seguido. Ya no sabía que hacer si tumbarme allí mismo y esperar una 45 minutos al famoso taxi o qué.
Seguí la estela de Alan y al poco rato, vi (una aparición), una furgoneta roja parada junto a una casa cochambrosa. Un señor se bajó y empezó a llamar, supongo que al dueño de la casa. Yo a la vez comencé a hacer señas con los brazos porque suponía que esa furgoneta daría la vuelta y emprendería camino a Boquete. Todo esto suponía o deseaba. Yo seguía haciendo gestos y, cuando ya estaba cerca de mi salvadora furgoneta (en todo el circo que yo me había montado en mi cabeza), va y mira por dónde aparece un busito vacío que hacía la ruta, Boquete Alto Chiquero, o lo que es lo mismo, el fin de la carretera junto al parque. No me lo podía creer. Afloró en mí el espíritu de Yarnoz, ese de que cuando lo necesitas siempre aparece algo.
Paró el busito y siguiendo su sentido, retrocedimos sobre nuestros pasos  hasta el fin de la carretera. La cuesta era tan pronunciad, que la subimos en primera. Allí estaban los chicos del taxi, que no pudieron coger el busito por el compromiso adquirido. 
Con Alan y yo, como pasajeros, emprendimos el camino hacia Boquete. Alas 2 kilómetros y medio, había cruce de caminos y parada de busitos. Aún quedaban otros 6 para llegar al pueblo.
Llegué derrengado. Alan compró dos bebidas isotónicas para tratar de recuperarnos. En la cocina de la pensión nos las bebimos y me despedí de este australiano fantástico, que al día siguiente partía para Costa Rica desde donde emprendería vuelo para Australia. 
El conductor del busito nos comentó que ese viaje no era el último, que habría otro busito a ...las 7 de la tarde. Casi nada.
El viaje de regreso casi felices, pero es que estábamos empapados de sudor y de la llovizna de todo el día y nos cubríamos con toallas para que el aire que entraba por las ventanillas no nos hiciera coger una pulmonía o por lo menos un resfriado.
Aún hoy me duelen las piernas, y aunque no sea con mucha gallardía, ando.
Lo que me da rabia es que este recorrido lo había hecho con Don Ángel (el médico) diez años atrás, y lo acabamos los dos muy bien. El también. ¿Serán los años?
Acabo esta crónica, con una frase que no es mía pero que la hago mía.
"El deseo sobrevive a la potencia".
Mañana si estoy recuperado y puedo caminar normalmente me voy a Bocas del Toro donde creo que todo es llano y no hay escaleras. Para caminar no tengo muchas dificultades, pero para bajar escaleras, todas. Me tengo que agarrar al pasamanos donde hay, o hacer un poco el ridículo y bajar de medio lado.
Agur. Daniel.



Crónica del día 31 de julio

El 28 jueves, después de la paliza del Sendero, no hice nada más que cama. Por la tarde aún fui a leer internet ya las oficinas de Air Panamá para informarme de un posible vuelo al archipiélago de San Blas.
El 29 viernes, dudaba y dudaba, pero al final me levanté para ir a Bocas. Me fastidiaba dejar Boquete, donde estaba tan bien. Cuando llevas mas de tres días en un sitio, ya conoces gente y dominas los puntos
estratégicos: internet, restaurantes, barbería, paradas de buses, etc.
Eso es lo que me pasaba a mí y además, creo que Boquete es un buen sitio no solo para visitar si no para vivir. Buen clima, no es grande, población amable, todo rodeado de montañas con cafetales y grandes producciones de flores. En fin, muchos americanos y también europeos han elegido este sitio para vivir bien con su jubilación
El caso es que el cuerpo me pedía que me quedara en la cama, pero recordando a mi madre que me decía: "el cuerpo es muy falso y si le das lo que te pide, no te moverías...” Me levanté. Fui al restaurante El Sabrosón y pude tomar café con hojaldras. Luego agarré un school bus, conducido por un gordito amable con coleta y tatuajes y que vine para David. El camino esta jalonado por chalets, y me daba envidia, aunque yo para vivir, en el pueblo. Soy hombre de la calle y de bar.
Desde David agarré un bus grande que iba a Changuinola ya al lado de la frontera con Costa Rica, pero que me dejaba en Almirante.
Tuve suerte y pude ir sentado adelante, hablando constantemente con el chófer sobre el fútbol en España. Todos los chóferes aquí tienen dos manías. Cuando les dan dólares de los que suben por el camino, los recogen en una mano y se ponen a ordenarlos por su valor, también medio los planchan, mientras... siguen conduciendo con la otra mano. La otra curiosidad es que a todos ellos les encanta manejar el móvil mientras conducen, pero no responder a llamadas, sino marcar y llamar ellos, mientras la otra mano se encarga del gigantesco volante. Este era igual, pero tenía un gran rasgo de humanidad; a todos los "peladitos", que se apostaban a lo largo del camino les compraba alguna pequeña cosa. Ya fuera una bolsa de pimientos, queso blanco, cocona, fresas, etc. y aún a dos niños que iban medio desnudos les dio dos bolsas de patatas. El viaje en sí es un mundo, yo disfruto con todas estas cosas.
Me dejó en Almirante, algo antes de la terminal de bus, porque allí había un taxista que por 1$ me llevaba hasta el embarcadero donde debía coger la lancha.
Bocas del Toro es un archipiélago, que según los españoles, parecía las bocas de de los toros, por la cantidad de islas y recovecos que hay. De todas formas es el único lugar que aunque sea geográficamente se le reconoce al "descubridor". Donde yo voy a coger la lancha se llama Almirante, para dirigirme a la isla Colón y la de enfrente se llama Cristóbal.
El caso es que cuando se completó la lancha salimos para la isla Cristóbal cuya población más importante es Bocas.
Todo ha cambiado. Antes cuando vine en el 94, solamente había un ferry que hacía este trayecto, una vez al día y tenías que ajustar bien tus horarios para poder agarrarlo. Ahora hay tres compañías de lanchas que en 25 minutos te llevan.
Total que el mismo viernes 24, para las cuatro de la tarde ya estaba en Bocas. Un tanto despistado con mi mochila al hombro y sin saber a donde dirigirme. La demás gente de la lancha iba en "organizado" y les estaban esperando. 
Primero me dirigí a un hostal, pero...me di cuenta que ese ya no era lugar para mí. Todos eran jovencitos/as, en su mayoría de habla inglesa y con tablas de surf.
Me propuse ir a otro que me recomendaron: el hostal Luego,
Como aún no podía andar bien, paré a un taxi para que me llevara, pero...., por el camino reconocí el hotel en el que había estado con Maricruz en el 95. Era el hotel Brisas. Seguí igual, algo decrépito, pero con un embarcadero dentro del hotel y suelo de madera. Después de un breve regateo, me dejo la habitación en 20$ diarios, sin tv ni a.c. Me daba igual, esta por lo menos tenía baño dentro. Me quedé, le di 1 dólar al taxista y le agradecí la espera.
Después de dejar las cosas me puse a recorrer el pueblo. Todo había cambiado: los padres agustinos con el obispo Monseñor Ganuza, habían desaparecido de Bocas. Un amigo italiano que tenía un restaurante llamado La Ballena, había fallecido el año anterior. Cuando pregunté por la causa, una mujer me contestó:...fumaba bastante.
El pueblo ya no es lo que era, un pueblo caribeño poblado en gran parte por población negra que hablaban raro. Ahora todo son pequeños hoteles, muchas tiendas y restaurantes y la población actual, son jóvenes tatuados, algunos con guitarra y perro, gente bien de Panamá y ocasionalmente yo también.
Descubrí un muy buen sitio para cenar, llamado El Pirata, y allí que me fui. Un palto con dos pescados en salsa de cocos con pulpo, calamares y langostinos, con sus consabidas dos cervezas fue mi gran cena.
Cuando volvía caminando renqueante para casa, un "vendedor" sentado en encima de una barandilla en la acera dialogó conmigo. ¡Hola amigo! ¿Cómo te va ?Yo le contesté que mal, que a ver si no había visto que casi no podía caminar. Su respuesta fue: -no se preocupe hermano, para eso también tengo alguna cosita. Seguí yo mi marcha, pero me hizo gracia.
Por la noche llovió en cantidad y por la mañana me dediqué a cumplir el encargo de mi suegra. ¡Conseguirle una botella de aceite de tortuga! Tras varias averiguaciones y algo de secretismo, encontré el lugar donde podía comprar. Era una tiendita de un señor que llamaban El gordito. El caso es que la compré. No hice nada más especial, pasear por el pueblo, descubrir lo del Happy Houers y comprar el boleto para volver a Panamá. Esta noche volveré.

Hoy cuando ya casi se me pasa el dolor de piernas y ya puedo andar, me pongo a hacer la mochila, me agacho y..., tengo que llevar la mano al costado izquierdo, por un lumbago. Y yo que me reía de los lumbagos. En fin, será la edad. Ayer me llegó una comunicación de una pareja de Sangüesa que vienen este lunes a Panamá, intentaré contactar con ellos... si este maltrecho cuerpo me deja. Bueno dejo Bocas que es un lugar que no dejará mella en mí. Sin embargo creo que es un lugar precioso para todos aquellos a los que les gusta todo lo referente al mar: buceo, surf, paseos en vela, etc. Yo me voy, aunque tengo intención de ir a San Blas. Agur Daniel





Crónica del día 6 de agosto



El 31 de julio, domingo, abandonaba Bocas del Toro. Me dirigí a eso de las cuatro de la tarde al embarcadero y allí en una lancha de la misma compañía que la que vine, (me descontaban 1$ por ello), regresé al puerto de Almirante. Casualidades, el mismo taxista que me trajo a la ida, me llevó ahora a la estación de autobuses. 
El bus salía a las 6 de la tarde, teórica, y para las cinco ya estaba allí. Muchos turistas y yo ya me estaba apurando pensando que no todos íbamos a entrar en un bus. El caso es que pusieron por lo menos dos, uno que estaba allí y otro que venía de Changuinola.
El espectáculo era surrealista, en pleno Caribe y con una temperatura muy alta, todos se ponían pantalones largos, sacaban los jerseys y preparaban mantas. El espectáculo dentro del autobús era para partirte de risa al ver semejante vestuario si no fuera porque hacía un  frío espantoso. Tienen la manía de poner el aire acondicionado a tope de frío, por ello el vestuario de esa guisa.
Me tocó en suerte de compañero, un gallego de La Coruña, que se llama Miguel y así tuvimos conversación parte del viaje. Éste resultó mas cómodo que a la ida y desde Santiago de Veraguas, ya no pusieron el a.C.
Para las cuatro de la madrugada, llegábamos a la estación central de Albrook y como hasta las cinco no abrían el metro, me quedé en la estación desayunando y conversando con Miguel hasta que lo abrieron.
No he hecho nada especial en la "capi". Me corté el pelo y por la tarde fui al cine a ver La leyenda de Tarzán. Voy a la taquilla, pido una entrada y la taquillera me dice: de jubilado, ¿no? No me supo bien, una cosa es que tú regatees para el descuento y otra que te lo digan a la cara. La entrada para los jubiletas era de 2,75$.
Al día siguiente, 2 de agosto, venía a Panamá una pareja de Sangüesa: Nora y Eneko, y pese a que nos habíamos comunicado por internet al final no nos pusimos de acuerdo para quedar.
Me fui al casco antiguo, a ver una exposición de artistas mejicanos. Entre ellos aparecía Frida Khalo y su cuadro "Mi vestido colgando". También había un cuadro impresionista de su esposo, Diego Rivera y alguno de Siqueiros. Me hubiera gustado que hubiera habido más cuadros de Fridha, pero ya iba sobre aviso, pues Celia me había dicho que de Frida, solamente había uno. No me decepcionó en absoluto la exposición. 
Salí del casco antiguo y me puse a caminar hacia Calidonia. En la Central, vi a una mujer que en la acera pintaba las uñas de los pies a otra. Yo me quedé mirando y cuando acabó la labor le dije, a ver si a mí, en vez de pintar me podía cortar las uñas de los pies. Me contestó que sí y así lo hizo. Me cobró 2$ y yo encantado pues para mí es un suplicio ese ejercicio.
Cuando caminaba con pies perfectas uñas y pensando que allá, no me atrevería a hacerlo, me doy de narices con la pareja sangüesina. 
Estuvimos un buen rato juntos. Yo les pasé información sobre lo que le podría interesar a ellos, aunque ya tenían un plan bastante claro. Comimos juntos y luego vinimos a Albrook  a tomar buen café y ellos a comprar el billete para Changunola pues iban a pasar unos días con el tío de Eneko, Paco Elizalde.
Hicimos también averiguaciones sobre cómo poder ir a Kuna Yala, y preguntando, preguntando, nos enteramos que cerca de la iglesia Don Bosco, había una agencia que transportaba a gente hasta las islas. Seguimos preguntando precios para una estadía de dos día en las islas, todo incluido y nos dijeron que 168$. Yo vi que yendo por mi cuenta me iba a costar por lo menos 150$, eso con suerte y... decidí comprarlo.
Si leéis en internet cómo poder ir por tierra a San Blas, os saldrá una información muy graciosa de cómo ir por tres dólares hasta un cruce, luego autostop hasta Cartí y luego, barca estancia y todo lo demás. Muy bonito en teoría pero mentira en la realidad. El tramo de Cañita hasta Cartí lo tienes que hacer en todo terreno, y si alguno ha hecho este tramo sabe de lo que hablo, como mi amigo Javi Erdozain el de Bilbao.
La suerte ya estaba echada. Me despedí de esta agradable pareja y me fui a casa, pues al día siguiente para las cuatro y media de  la madrugada vendría a buscarme un todo terreno, pero esto ya será..., otro capítulo.
Agur. Daniel   





Crónica del día 6 de agosto



Tal y como había quedado con la agencia, a las 4 1/2 un flamante Toyota 4 x 4 vino a recogerme a casa de mi suegra. El conductor es Jorge, y por ahora yo soy el único pasajero.
Nos dirigimos primero a la agencia y como no había ninguno más, nos fuimos los dos solos, yo como siempre de copiloto. El coche nuevo, con aire acondicionado y con cargador de móvil, el cual me ofreció Jorge para cargar el mío. Como salimos de noche, no pude ver el paso por el corredor sur, que se adentra dando un arco en el mar. Cogimos la carretera hacia el Darién, y pasado el cruce de Chepo y yendo hacia Cañita, hay otro cruce vacío, sin casas ni restaurante que marca Islas Kuna
Desde aquí hasta el embarcadero de Cartí, hay una carretera infernal de 41 Km. Afortunadamente la habían arreglado y ya no había esos "cráteres" que decía mi chófer y pudimos ir tranquilamente.
Esta carretera atraviesa la Cordillera Central,  que bien pueden ser Los Andes centroamericanos... El paisaje es precioso, pero son continuos toboganes. Los que suelen ir en la parte trasera del coche se suelen marear. 
En un momento determinado pasas por un alto de casi  1000 m snm. que hace de divisoria de mares. Al frente tienes el Atlántico y a tu espalda el Pacífico. Paramos aquí en lo alto, yo hice algunas fotos y Jorge se dedicó a limpiar un poco el terreno con el machete. Luego o quizás un poco antes teníamos una frontera policial en la que me pidieron el pasaporte y la entrada a la reserva de Kuna Yala. 
Hay que pagar 20$ por entrar a la región Kuna. Es una cantidad de dinero brutal al cabo de un día de la cantidad de gente que entramos y..., nadie sabe muy bien a donde va ese dinero.
Los kuna son especiales, tanto por sus trajes, como por sus leyes. Viven en unas islas, aunque algunos en la zona de tierra firme, una pequeña franca de terreno desde la plataforma continental de lado del mar hasta la Cima de la División Continental
Hay 365 islas en el archipiélago (ellos dicen que una por cada día del año), aunque solamente 49 están habitadas. Muchas de ellas se componen de una palmera y unos metros cuadrados de tierra. Están gobernados por tres Caciques y tienen dos representantes kunas en el parlamento panameño, elegidos por ellos.
Las leyes  son muy especiales, y a quien se porta mal, lo expulsan de su territorio. Te puedes casar con un Kuna, pero tienes que aceptar sus leyes, y todo lo que compres tiene que estar a nombre del kuna.
Cuando llegué al puerto de Cartí vi a un chico rubio, jovencito, con una niña también rubia, vestida como los kunas. Era Nico, un chico austriaco que se había enamorado de kuna Yala, se casó con una kuna, aprendió el idioma kuna perfectamente y compró cabañas y terreno a nombre de la mujer. Está perfectamente integrado en la comunidad y admitido por los Kunas
Jorge me llevó primero al puerto de Cartí y luego al de Basuko, que es un puerto fluvial y era el puerto en donde yo tenía que coger la lancha para ira las islas.
Al poco tiempo llegó una barca que ponía Tuba Sentika. Esa era mi barca, pues así se llama en realidad la isla.
Aunque yo iba solo y por mi cuenta, no tuve problemas, todo estaba bien organizado y controlado. Palí el kuna encargado de la infraestructura, me hizo subir a la barca y acomodarme con un chaleco.
Como ya he dicho, es un puerto fluvial y al principio la marcha es lenta, pues debe de haber poco fondo y la barca  va como a ralentí... Caminas o navegas entre manglares. Poco antes de llegar a la desembocadura y al encuentro con el mar, el recorrido se hace un poco más peligroso. Hay cantidad de troncos de árboles en esta desembocadura. Poca profundidad. por todo esto, el motor se para y durante un periodo corto de tiempo, la barca es manejada desde la proa con un pértiga. Así hasta  las primeras olas pequeñas, que nos indican que ya estamos en el mar. Entonces otra vez los motores en marcha y menos de un cuarto de hora, llegamos a la isla Franklin. En realidad no se llama así pero todo el mundo la conoce por este nombre por ser el nombre del propietario de 20 cabañas. 
En la isla había una chica alemana que organizaba un poco las cosas más sencillas, como horas de comida, actividades, etc. Se llama Ana y es la compañera de Pali. Parecida historia  a la de Eneko.
A mi me asignaron a la cabaña número 14. Era un poco chapucilla, dos jergones y nada más. El suelo de tierra y sin luz.
Acomodé mi mochila en la otra cama y me fui a recorrer la isla. Antes tuve el compromiso de Pali de que a las tres de la tarde me cambiaría de cabaña y me pondría en una en la que la entrada estaba frente al mar.
La isla es pequeña, pero.... hay una malla metálica que la divide en dos partes. Son las dos familias que tienen la isla y las cabañas. En la mía había 20 cabañas, con capacidad cada una para dos, tres, cuatro y hasta para cinco personas. Esta malla es un horror y un error. Dicen que antes había robos en las cabañas de la otra parte y que por ese motivo la pusieron. Yo en estos días he estado todo el día con la puerta abierta y las cosas encima de la cama y no me ha pasado nada.
Bueno, como decía, esta isla Franklin  o la parte que correspondía a Tuba Senika, constaba de 20 cabañas, y había unos 15 kunas que se encargaban del mantenimiento de esta isla para los turistas. Por la mañana rastrillaban y dejaban la playa y la isla lisa. También hacían todos los servicios de mantenimiento: agua para los baños, las duchas, preparar las comidas, mantener abierto un pequeño almacén, realizar un tour a otras islas, etc. Había también un comedor grande comunal y una sala donde había televisión y un pequeño almacén donde podías comprar por lo menos cerveza. Como no hay nada más que hacer en esta isla, playa, baño de mar, hamaca y lectura. Ya voy por el capítulo XX del Quijote.
Una caracola avisaba el momento de ir a comer. La comida fue bastante normalita y si querías langosta, la pagabas aparte creo que unos 15$. Yo no comí porque tampoco me entusiasma.
A las tres me dijo Palí que me cambiaba de cabaña a la número 8, frente, frente al mar, pero.... que tendría que compartirla con una alemana que también viajaba sola. La alemana, rubia, entre 20 y 25 años, cogió los bártulos y se fue a la 8. Yo le dije que más bien me quedaba donde estaba y me quedé. Ya veis hubiera tenido mar por delante y monte (era fuerte), por detrás,  pero..., no hay carnaza este año para los lectores. Jaja.
Para matar el tiempo, por la tarde, unos juegan al voley otros a cartas y ese día después de cenar se organizó una pequeña fiesta. La mayoría eran alemanes, y hablaban en ese idioma. Yo no pintaba nada en ese ambiente y después de un trago de ron el Abuelo, me retiré a mi solitaria cabaña.
Al día siguiente 4 de agosto, el día amaneció precioso y para las seis de la mañana ya estaba yo viendo la salida del sol en este caribe y fotografiándolo con palmeras en la sombra y un rojizo amanecer. Todo muy bucólico y muy bonito, pero...zas. Recibo un mensaje; mi compañero de aventuras Angel Huarte, ha muerto. Tenía 85 años y había vivido intensamente pero... tenía una vitalidad y ganas de hacer cosas terribles.
Esta noticia ha estado presente todo el día en mi cabeza. Dos recuerdos homenaje a él: cuando en 1991 fuimos juntos de viaje por primera vez a Tailandia y cuando en 1996 cenamos en la Plaza Durbar de Patán en Nepal y lo pasamos tan bien que en un taxi y agarrados por los hombros a duras penas penas llegamos a Katmandhú. Gracias a Juan que era el mas juicioso, porque nosotros decíamos: driver, stop, páranos aquí que no queremos llegar al hotel. En fin son recuerdos. Ahora lo que más me duele no es el momento de su muerte sino el tener la costancia de que aunque parezca perogrullada, nunca más no vamos a juntar por  la calle y reírnos por nuestro encuentro o planificar un viaje más a la India. Ese fue su sueño, y me lo pidió. Dani, llévame a la India. Ya el tiempo iba pasando para los dos y las circunstancias también se volvieron duras para mí y..., nos quedamos sin hacerlo. Tres veces habíamos ido juntos al continente asiático.
Así fue transcurriendo el día entre mensajes que recibía, gestiones para tratar de mandarle de nuestra parte: sus amigos viajeros, un centro de flores y pensar y pensar.
Me quedé en la isla. Aparecieron dos chilenas encantadoras, Jacinta e Ignacia, psicóloga y terapeuta. Daba gusto hablar con ellas y echamos unas cervezas. Confirmé los billetes de vuelta, tomé el sol y me interesé un poco por la cultura kuna. Cuando estaba yo en mi lectura del Quijote se me acercó  un kuna y me pregunto la edad. Cuando le dije que 61, el me contestó que 51 y que cuatro veces al día sin viagra, natural todo, mucho marisco, langosta y tortuga. Esto de la tortuga sería para retrasar el momento. Nos reímos un poco y ya está. Hay un personaje curioso, un francés joven de unos 30 ó 35 años que viaja solo con sus dos hijos de 6 y 8 años respectivamente. Bien educados a la hora de ir al comedor, de jugar etc. les da uno libro a cada uno y se pasan ratos leyendo. Me dijo que también con ellos había ido a Vietnam y a Malasia. Chapeau.
Esta fue mi última noche en Kuna Yala. Al día siguiente viernes 5 volvía hacia Panamá Cyti.
Tuve suerte, en el puerto del embarcadero me esperaba un todo terreno para mí solo. Me senté a lado del chófer y me contó parte de sus amoríos. (Aquí debe de ser fácil). Cómo su primera mujer pudo ser una india de India, pero que el padre de ella no estuvo por la labor y la mandó a India. Ahora estaba casado pero que su mujer
como que le trataba con dureza y ya no le  decía: hola mi amor, como te va, ni le regalaba nada, como que lo tenía abandonado. Solución, sigue casado pero tiene una amante colombiana que si le dice  hola mi amor y le regala zapatillas y..., cariño. En fin así es la vida en esta Sudamérica que abandonaré ya mañana. Nos vemos pronto y no sé si escribiré más, aunque tenía pensado coger unas notas sobre la gran vuelta desde Panamá hasta Pamplona. Ya veré. Saludos a todos y gracias por seguirme. Agur. Daniel




Crónica del día 25 de agosto






El pasado día 20 de agosto, estaba yo paseando por Sangüesa, cuando me junté con mi amigo Babi Navallas. Se sorprendió al verme y me dijo que me situaba en Panamá, pues dije que iba a mandar la crónica final y no lo había hecho. 
La verdad es que un viaje tiene muchas facetas, cómo conseguir hostal, dónde comer, cuál es la mejor cerveza, como funcionan los autobuses y todas esas cosas. Una de las facetas es también para mí, buscar un Internet o un Cyber Café y escribir la crónica. 
Llegas a casa y aunque tengo notas de todos los últimas días, te entra la pereza, esta faceta ya no forma parte de tu vida rutinaria, que sí la había sido en el viaje y te cuesta escribir.
El viernes 5 de agosto abandonaba el archipiélago de San Blas y me volvía a la capital. Antes os contaré una pequeña anécdota que me ocurrió en estas islas.
Después de recibir la noticia del fallecimiento de Ángel, me fui a una hamaca situada enfrente del mar entre dos palmeras maravillosas, con la intención de a trasladar mi imaginación a los momentos que compartí con Ángel en los múltiples viajes y encuentros que tuvimos. También me llevé el libro del Quijote para ir compaginando pensamientos y lecturas... Pero he aquí que cuando me tumbo largamente, miro para arriba y en la palmera que sujeta la hamaca, hay 5 cocos que me miran. Al principio no le doy importancia, pero luego caigo en la cuenta de que la noche anterior en la plaza central, cayó un coco y a una turista le pasó rozando. ¿Y si me cae? Me mata. Volvía a leer. Mira que el coco cae sin avisar..., y me abre la cabeza. Trataba de  leer y nada. Decidí cambiar de postura. Donde la cabeza los pies y viceversa. Esta otra palmera era más pequeña, y solo tenía un coco, pero amenazante. Ni dormir, ni tomar el sol, ni leer. Pensaba en el programa 100 maneras absurdas de morir y ya me veía el titular: Mientras descansaba un turista, un coco hizo que la persona de la hamaca, pasara a un descanso mayor. Para mas INRI estaba leyendo el capítulo en el que a don Quijote, los pastores le dan una pedrada en la cabeza y otra en el brebaje milagroso, dejándolo por muerto. Me levanté y me fui. Creo que los cocos aún siguen allí. 
Hablando con mi sobrina Maider, que se iba para el Tibet y conocedora de Asia, me comentó que la caída de cocos era la primera causa de muerte entre los turistas en Tahilandia. Quizás sea exagerado, no lo sé.
El viaje hasta la capital estuvo muy bien. El chófer me contaba que cuando se casó, su mujer le decía amorcito y ¿cómo te fue el viaje?, y que ahora nada de nada. Se había tenido que echar una amante colombiana que sí que le decía esas cosas y además le regalaba zapatos y otros detallitos. Íbamos los dos solos en el 4 X 4. Nos paró la "poli", y a él le pidieron la documentación del coche y a mí el pasaporte. Tras media hora venga darle vueltas a mi documento vino y me dijo, que le enseñara el sello de entrada en Panamá, como así lo hice. Estaba en la  primera página. Pequeños contratiempos del viaje que no llega a mayores.
En la capital, nada especial. Caen tremendos aguaceros, pero a la media hora vuelve a lucir el sol. Fui a donde mi amiga la "pedicura callejera", y por 5 $ me recortó las uñas de las manos y de los pies. Este es un servicio que echaré aquí en falta. El metro había tenido avería y estaba fuera de servicio. Todos a movernos en autobuses urbanos. Una práctica que ya tenía abandonada. Grandes colas, la gente empieza a subir, mientras otros bajan por la puerta central. En un momento determinado, un montón de personas se suben por la puerta central antes de que al chófer le de tiempo a cerrarla. Y..., por fin llegó el domingo el día de nuestra partida.
Una caravana de tres coches y 15 personas partíamos de casa de Flora, para ir al aeropuerto internacional de Tocumen.
Nada más llegar, me dirigí a la facturación de Lufthansa para que me diera buenas tarjetas de embarque, pues el viaje es largo. Así lo hizo la aeromoza terrestre y tuvimos, asiento, pasillo y dos asientos más. 
Ekaitz vista la experiencia del viaje anterior, se llevó un taper de arroz con guandú y como no se lo iban a dejar pasar al avión, se lo comió allí un poco antes de pasar el control de pasaportes e ir hacia la zona de embarque. A una chica que llevaba una botella de plástico con coca cola, no se la dejaron pasar y de rabia la estrelló en la papelera donde se recogía todo lo que no dejaban pasar. 
La sensación de inseguridad que hemos adquirido es tal, que delante de mí iban dos musulmanas con chador, pero con la cara descubierta y yo pensaba:..Sí, sí, que nos registren bien, que nos pasen el detector de metales a todos. No hubo nada especial y todo transcurrió con normalidad, pero un poco de yu-yu te entra.
Leo en el monitor de abordo; distancia Panamá - Francfurt: 10.669 Km. Tiempo estimado de viaje 11 horas Altitud de vuelo 10.000 m.  Sigo mirando la pantallita y veo que a las dos horas de salir, habiendo recorrido 2000 Km. pasamos por Cuba y Dominicana. Luego ya será todo Atlántico puro.
A las cuatro horas de viaje y ya en medio del Atlántico, turbulencias. Parece que el avión se va a descomponer. Yo agarra a los reposa brazos y sudor frío. Porque cuando piensas que estás a 10.0000 m de altura sobre el mar...Media hora duró esta incidencia, que a mí me pareció un siglo.
Felizmente a la hora prevista llegamos al aeropuerto de Francfurt.

Este aeropuerto aunque es inmenso, está muy bien señalizado y en poco tiempo encontramos nuestra puerta de embarque la A-31. 
Dos horas era el tiempo de espera para el vuelo a Bilbao. Por fin, me junte con un famoso (local), Kepa Junkera que venía también a Bilbao después de haber actuado por Alemania. Estuvimos charlando un rato y nos hicimos una foto.
Ah!, se me olvidaba, aquí sí que en el control policial nos hicieron pasar a todos por un escaner durante 5 segundos. El vuelo hasta la capital vizcaína fue plácido y tranquilo. En dos horas estábamos en Loiu. 
Problema, por listo yo. Las maletas no salían en la cinta transportadora y..., ya íbamos a hacer la reclamación cuando una empleada de AENA, al decirle que veníamos de Panamá, nos indicó la cinta transportadora por la que salían nuestras maletas, pues habían pasado aduana en Alemania. Allí estaban, las tres maletas solas dando vueltas y mas vueltas y nosotros en otra cinta esperando y desesperando como tontos. Ya es segunda vez que me pasa y las dos veces por lo mismo y en Bilbao. Ya sabéis que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y tres y cuatro... 
Un bus estilo villavesa nos traslado hasta la estación de buses de Bilbao y allí a las 8 y media de aquí del día lunes, nos traslado hasta Pamplona. Reventados claro, pero ya en casa. 
Bueno, esto ha sido todo por este año. Si el año que viene hay viaje, habrá crónicas. Ahora intentaré subir todo esto con fotos al Sangúesino Viajero y allá por diciembre igual está terminado. Agur y hasta otra. Danie3l












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