viernes, 28 de octubre de 2022

COLOMBIA 2022


 COLOMBIA 2022

ESTE AÑO, POR FIN, COLOMBIA

VIAJE

CRÓNICA: sábado, 22 octubre

Esto del ordenador, en una cabina de ordenadores, es un rollo. Es el quinto intento que hago y todavía no sé si esto funcionará. Allá vamos. Olvidaros de acentos porque salen con una combinación rara.

El viaje, aunque comenzó el día 20, será mejor reconocer que comenzó la noche del día anterior con el amigo Alejo y otros más del bar de la china, entre despedidas y...que suerte tienes', yo te acompañaría pero... todas esas cosas o frases que se dicen. El caso es que a las 12 de la noche seguíamos brindando por James, Cairo Quintana y García Márquez.

Como ya sabía que echándome a la 1 para levantarme a las 5, no iba a dormir, pues...no dormí.

Así que cuando Jesús me vino a buscar a las cinco y media para ir al aeropuerto, estaba medio grogui, por no decir resacoso.

El viaje hasta Madrid bastante bien, pero ahora empiezan las anécdotas o vicisitudes. Primero, el bus nos dejó en la terminal 4 y nosotros teníamos que ir a coger el vuelo a la terminal T1. Afortunadamente en el bus oí hablar a dos chicas chilenas que iban a Ibiza y también salían hacia la T1. Parar el bus, coger la mochila y salir corriendo detrás de las chilenas, fue una carrera de media distancia. Un cura que venía en el bus también iba a la T1 y... a correr con su maleta detrás de mí, que iba en pos de las chilenas. Os podréis reír pero el pasar de la T1 a la T4 es un jaleo de la leche, porque además del laberinto hay que salir afuera a coger un bus que te traslada a la famosa T1. Todos llegamos casi a la vez, el cura que parecía irlandés, blanquito y ligeramente gordito, no sé en que tramo pero me adelantó...

Ahora empieza la segunda problemática, no os podéis hacer idea. Hay un control migratorio, por lo menos para ir a Colombia, que te vuelve loco. Hay que responder a un montón de preguntas y datos, CON EL MÓVIL. Entre lo negro que estaba yo, lo poco ducho que soy y que tenía en una mano el pasaporte, en la otra el móvil, la mochila colgando por no se dónde, no daba una. Cuando creía que lo tenía todo resuelto le daba a la tecla de para atrás, sin querer y se me borraba todo. Así cuatro veces. Al final le dije a la chica que nos controlaba esto, que tuvo una paciencia enorme, que me lo acabara de hacer que no iba ni a llegar al avión. Eureka, por fin salió eso de check-in de migración bien y me dijo que me lo había puesto en galería, haciendo una captura de pantalla.

No había acabado allí todo. Cuando presenté el papel de la agencia de viajes y me dieron la tarjeta de embarque, tuve un conato de alegría. Me habían dado la 38B. Pensé para mí, cojonudo, así tengo pasillo. Pues bien fastídiate con estos de Air Europa. El avión era un avioncillo que tenía, ABC pasillo DEF. O sea, yo en medio para un viaje de 10 horas. 

Seguimos: estos de Air Europa tienen un convenio con alguna compañía inglesa y eso supuso que en vez de salir a las tres y cuarto como estaba programado nos tiramos secuestraos en el avión hasta las cuatro, esperando a los ingles porque venían con retraso y... al final no vinieron. Fantástico, una hora más tarde que llegaríamos a Medellín, como así fue, pues el piloto no le pegó al acelerador, y además creo que todo esto esta programado, la velocidad del avión, la altura y todo eso.

En el avión, encajonado con dos viejillas. Las de mi izquierda se durmió  y la de la derecha, como la tenía a mi derecha y no me había llevado los audífonos, pues hablaba y bastante, y como no la oía, yo solo movía la cabeza en esos gestos tan típicos del Sí y el No. Supongo que alguna vez acertaría.

A las 6 nos dieron de comer, ni fu ni fa, y nada más. Ni bebida, que no fuera agua en la comida, ni café. Si querías una cerveza a pagar y si querías café o refresco también. Increíble a dónde hemos llegado.

El viaje o el vuelo estuvieron bien, me vi tres películas, bueno, dos, porque en una me dormí. Llegamos a Medellín a eso de las 7 y media. Oscuro todo, claro.

No tuve problemas con emigración o la poli para entrar. No me pidieron la cartilla de vacunación, como si hicieron en Madrid, y para adentro, a equipajes. La mochila, que no sale, que no sale, y con el día que llevaba yo me decía que no saldría. Pues me equivoqué, de las últimas pero salió. Aún pude cambiar algunos pesos y agarrar el bus, que casualmente paraba enfrente de mi hotel La Bella Villa.

Llegué y como había sido previsor tenía habitación reservada, por unos 11 euros. 

No pude dormir del cansancio y de la tensión nerviosa. Todo el día 20 abstemio, hoy he estado recorriendo Medellín y...., escribiéndoos esto que tampoco ha sido sencillo. El domingo me voy para el Chocó. Agur, Daniel.


MEDELLIN

CRÓNICA: domingo, 23 octubre 

Kaixo. Después de tres días en Medellín, me voy hacia el Chocó. Hoy está lloviendo con una intensidad muy grande, o sea, hotel lectura y poco más. Esta ciudad no ha cambiado con respecto a la que conocí hace tres años. Es la segunda mas poblada de Colombia, pero yo creo que la primera en suciedad. Todas las calles están guarras, además hay una cantidad de indigentes increíble, que duerme durante la noche, pero también durar ante el día en las aceras de las calles. Se cubren la cara con una chaqueta o jersey o el trapo que puedan y allí se quedan. Cuando lo comento con alguno dicen que es por culpa de la venida de miles de venezolanos. Como podéis ver en todos los países pasa lo mismo, con el vecino.

Por la mañana he estado por el paseo de las estatuas de Botero, al lado del museo de Antioquia. Estatuas hay unas 30, pero mariposas nocturnas, como denominaba Gabo a las chicas de la calle, muchas más. Pese a que puede parecer un ambiente sórdido, no lo es  tanto y puedes pasear sin problemas.  Otra cosa diferente sería contratar servicios, pero esto ya no lo sé. 

No hay mucho más que hablar de Medellín, como soy un animal de costumbres los tres días he ido a comer al mismo sitio, a Unión en la calle Junín, en el Balcón de Comedores en La cocina de Juan. Esta información, por si venís algún día. Hoy no me puedo extender más, porque me han dado 15 minutos y cierra. 

Al lado de mi hotel hay unos billares, que se llaman la Macareno o la nueva Macarena y hoy cuando he entrado, sin pedir nada me ha dicho: ¿Cruz Colombia? No hay más que estar unos días en un sitio, para que conozcan tus costumbres. Las expresiones colombianas preciosas: a la orden, disculpe con gusto, etc. Luego las olvidaré.

Bueno mañana o pasado trataré de escribir desde Quibdó. Ah, sigo toda la liga española desde la habitación, se captan todos los partidos o resúmenes de la  liga española.

Agur que me echan. Daniel 


QUIBDÓ

CRÓNICA: martes, 25 octubre

Kaixo. El día 23, salí de Medellín, rumbo al Chocó. En teoría unas 10 horas de viaje. Hasta la terminal de buses todo fue bien, me cogió un taxista que me dio una chapa de ética mundial que duró todo el viaje.

El viaje con El Rápido Ochoa, discurría tranquilamente, Yo en el asiento nº 1, detrás del chófer, disfrutaba del paisaje. Muchas, muchas bicis, al salir de Medellín y es que, bueno, también era domingo.

Enseguida suben los vendedores al bus, de uno en uno. El1º vende chocolate y tiene una verborrea que para mi la quisiera yo. Vendió unas cuantas tabletas.

Después sube otro, que después de pedir disculpas y todo eso, habla sobre la fitoterapia, o algo así dijo, sobre las plantas. Después de la charla pertinente, vendía una crema que no es que fuera buena, era bendita, según sus palabras. 

Luego un cobrador, para cobrarles el pasaje a todos los que se habían subido en el trayecto. Algunos a pocos metros de la estación de buses. Y así entre unas cosas y otras fuimos avanzando, pasando por Ciudad Bolívar (antes era una de las ciudades mas violentas de Colombia). Paramos en el Siete que es como un intercambiador donde se puede comer. 

Aquí comienza el espectáculo. Pasa más de una hora y...allí seguíamos. Por fin, un pasajero indignado y de no muy buenas maneras se dirige a los chóferes para ver qué demonios pasaba, que por qué no seguíamos viaje.

Los chóferes se daban a andadas y no decían nada. El tiempo sigue pasando y nosotros allí. Los pasajeros ya nos rebelamos y con "el gafas” que se había erigido en representante, montamos un motín como el de Rebelión a bordo. El gafas decía que iba a ir a los tribunales, que bajáramos todos del bus, después que subiéramos, que nos devolvieran los pasajes, que no había derecho, que nadie nos había dicho nada, etc. Había varios niños en el bus, y una señora que llevaba a uno muy pequeño decía que iba a reclamar porque ya se le habían acabado los pañales y la leche, pues lo llevaba preparado para el teórico tiempo de viaje. Los siguientes paganos, fueron los chóferes. El gafas les decía que le dieran la llave del bus que conducía el hasta Quibdó. 

Tras más de dos horas allí parados nos enteramos de lo que pasaba. Desde la agencia en Medellín habían llamado a los chóferes mientras comíamos, para que nos retuvieran allí, hasta... cuando llegara otro autobús de la empresa que salía, según el gafas 7 horas mas tarde. O sea que íbamos a estar retenidos, casi 10 horas. De película de terror, vaya.

Afortunadamente al pasar una hora más, apareció casi por sorpresa otro autobús de la empresa que hacía el mismo recorrido y que "el gafas" no controlaba. Sensación de alivio para todos, pero los pasajeros aún tenían que almorzar. Bueno pues a esperar a que comieran. Tampoco se apresuraron estos viajeros, y algunos hasta postre comieron.

Por fin, nos pusimos en marcha los dos buses, precedidos por un jeep del ejército. Lo que había ocurrido es que la semana anterior los indígenas de la zona habían prendido fuego a un autobús de esta empresa y teníamos que ir en convoy, como los barcos que venían de América. Seguimos la carretera acojonados. Es de tierra y estrecha, como que cuando se van a cruzar dos, uno echa marcha atrás hasta que en una curva pilla un poco de espacio y con un cuidado infinito puede pasar. Añadimos a esto que la carretera estaba totalmente mojada, y además estaba lloviendo. Esta carretera no tiene defensas, una cinta amarilla de plástico extendida a lo largo de la parte izquierda del camino te hace indicar que detrás de la cinta hay un precipicio de muchos metros de profundidad. Esta cinta amarilla tiene una longitud de muchos kilómetros, haceros idea. Además cuando el bus se iba a cruzar con un camión, tenía que echar marcha atrás rozando casi la cinta amarilla, a centímetros del precipicio, y fiándolo todo a los retrovisores y a la pericia del conductor. Yo, desde mi privilegiada posición, veía todo, bueno, menos el borde de la carretera, porque se lo comía la rueda. Corbata ya no necesito en mucho tiempo. No me digáis cómo, pero pasamos y por eso estoy escribiendo. He pasado por la carretera de la muerte en Bolivia, por la carretera de Manali a Leh en India, pero esta se lleva la palma con ventaja.

Llegamos a la noche serían las 7 y media más o menos y yo, como el Papa, ver la tierra y prometerme a mí mismo, que por allí no volvía. Si hacia falta, con barco por el Atrato, hasta el Atlántico y después, ya veremos.

Hoy es mi tercer día en Quibdó, y la ciudad me gusta. Además cuando llevas varios días en un sitio los lugares a donde sueles ir, que en mi caso son siempre los mismos; el mismo bar, el mismo restaurante, el chiringuito para tomar " tinto”, que es café negro, te tratan con familiaridad y te ayudan.

Quibdó está alejada del resto de Colombia, y es una ciudad relativamente nueva, en la que toda su población es...NEGRA.: parece ser que con la abolición de la esclavitud en Colombia, muchos negros vinieron aquí, y luego todo fue cuestión de la naturaleza. Negros, muy negros no son, estilo chocolate más o menos claro, algo más negros que mulatos. En fin, un crisol de colores del negro. Eso sí, las chicas son guapísimas pero, como en la selva, son muy guapas cuando son jóvenes, después estas mismas muchachas a partir de los 30 pierden su belleza, la piel se les arruga un poco, el cuerpo se les ancha y ya no tienen el encanto de antes. Esto mismo me contó un cura en Iquitos con relación a las muchas de esa zona selvática.

Bueno, por hoy ya vale, me voy a descansar al hotel un rato y a la noche iré al bar-pub Los Zimarrones, a echar un mojito a vuestra salud.  Agur. Daniel


SALENTO

Crónica: jueves 27 de octubre

El viaje en bus desde Quibdó hasta Pereira se realizó sin incidentes. Nada que ver con la carretera de Medellín a Quibdó. Esta estaba asfaltada y a mitad de camino se pasaba por Pueblo Rico, desde donde se pueden hacer combinaciones para ir a Cali cambiando de compañía. Dos asientos más atrás del mío iba una chica joven negra, gorda, gorda. Yo no sé si en todos los casos la gordura es genética o no. Lo que yo vi es que esta señorita comía sin parar. Para las 7 de la mañana pata de pollo con patata cocida. Luego, arepas, dulces, etc. Todo el trayecto así.

Me dio pena abandonar Quibdó porque es un pueblo que me gusta y la gente me trata bien. 

De Pereira, que es una ciudad muy grande, cambiar de bus en la terminal y me vine a Salento. Pueblo turístico donde los haya. Fui al hotel Monte Verde, donde había estado anteriormente y me pedían 100.000 pesos. Les conté que anteriormente había estado allí y todo eso y me rebajaron a 90.000 Pc. Por supuesto no me quedé. Me fui al frente, uno que lo llevan o hippies o pseudo hippies. Tras un arduo regateo me lo dejaban en 60.000 y surrealismo total, cuando le dije si había toalla, me contestó que eran otros 10.000PC. Me enfadé, llamó al jefe y me la dejó gratis. El sitio es bonito, es un gran jardín con alguna cabaña. Yo estoy en la cabaña. Bueno, esta gente moderna o postmoderna, que parecen sacados del mundo de San Francisco, no me convencen nada. La mujer o la chica con un buzo de esos de colonos americanos y..., con perro. Lo que me faltaba. 

Aguanté una noche porque, además, el tipo me dijo que si me quería quedar otra noche más tenía que ver si no venía nadie que la tuviera reservada, porque me tendría que ir, y que para el sábado y domingo todo completo y tenía que salir. No hizo falta esperar tanto, el jueves 27, para las 10 de la mañana, agarraba la mochila y me iba a otro local, este familiar. Muy bien, 50.000 PC y.. con dos toallas.

Hay un tipo curioso al principio de la calle que se llama Fabián. Alto, pendientito, sombrero de paja blanco, makilla y bufanda típica colombiana al hombro. Su misión es acercarse al que ve un poco dubitativo (o sea, yo) y ofrecerle en teoría su restaurante o el alojamiento. Hoy hablando con Carlos, el dueño de la casa familiar, me dijo que el Fabián no tiene nada, que verborrea y lleva a los clientes, luego el jefe le da una propinilla. Muy interesante esto de aparentar lo que no se es.

Por fin creo que me he decidido a ver lo que voy a hacer. Vine sin un plan fijo y muchas veces me digo: ¿y mañana que? Como decía mi buen amigo Javier Casajús (Pedrete), viendo una pintada en Ecuador: antes era Indeciso, ahora No Lo Sé.

Estaré aquí hasta el domingo que será cuando comience mi viaje hasta Villa de Leiva, vía Bogotá.

Mañana haré alguna excursión al valle del Cocora para ver La Palma de Cera, símbolo de Colombia y caminar por el monte un rato.

Por ahora no hay más, pero como decía mi amigo Quique Esparza: Los domingos por la tarde, me cojo los periódicos y me aburro. ¡Qué bien me lo paso aburriéndome!

Ya os contaré cuando acabe mi estancia aquí. Lugar recomendable para todos, pero muy turístico y más caro que el resto de Colombia que yo conozco. Agur. Daniel


LLUVIA EN SALENTO

CRÓNICA: sábado, 29 octubre

Llevo varado 4 días en Salento. El pueblo es precioso, con unos 8.000 habitantes, aunque hoy sábado habremos duplicado el número. Fundado en 1850 y a 1950m de altitud, es un pueblo enclavado entre las montañas andinas, y cerca de Los Nevados. Si recordáis hace unos años la erupción del Nevado del Ruiz, fue por aquí. Situado en el eje cafetero, en el departamento de Quindío

Ahora el paso del café ha dejado su lugar al turismo. Cantidad y cantidad de turistas. Yo soy uno de ellos. Los cuatro días que llevo aquí, ha llovido torrencialmente. Ayer, como ya no sabía lo que hacer fui a una barbería y una barbera me arreglo la barba.

Por las tardes, con tanta lluvia, suelo refugiarme en mi hostel, que creo que se llama Manantial, a leer y ver la tele. La globalización llega a todos los sitios, y aquí me entero de las noticias antes que vosotros, jajajá, porque aquí son 6 horas antes; de quién va a ganar en Brasil o de lo que ha hecho Osasuna. 

Recuerdo con añoranza los años en que iba a India y no había ni Internet, ni móviles, y prensa la justa y en indi. Cuando llegaba a casa me aguardaba mi madre, con todos los Diarios de Navarra, de las etapas del Tour y de los Sanfermines. Para saber noticias de otros o para comunicarnos íbamos a la Post Oficce, para saber si teníamos carta o alguien nos había dejado alguna nota. Ahora con el móvil estoy más allá que aquí. Todo evoluciona, hasta el Internet, porque ahora, como casi todo el mundo lo utiliza a través del móvil, me cuesta Dios y ayuda encontrar una tienda o negocio con ordenadores que se puedan utilizar. Sigue lloviendo, y allá en Pamplona sol y calor, ni gota de agua...

Bueno, ayer, aparte de lo de la barba, por la mañana fui al Valle del Cocora. En la plaza de Salento, aparcan unos jeeps y cuando se completan con 9 personas salen para el valle distante unos 10 Km. Tres mejicanas compartieron el jeep conmigo. Eran muy agradables y con cultura. Una de ellas cirujana y otra había recorrido el sur de España. Lástima que, nada más llegar al valle, se quedaron en la entrada haciendo fotos en un lugar totalmente preparado para ello. Las letras gigantes de Quindío, o de Cocora, amén de unos lugares preparados para la fotografía, hizo que ellas se quedaran allí sacándose miles de fotos, y yo prosiguiera la senda paralela al río Quindío. Ya no las volví a ver ni en el pueblo ni en el valle, y es que ellas iban para una semana, habiendo venido desde Guadalajara (Méjico) para conocer un poco de Colombia. Viajes galácticos que llamo yo. 

La senda estaba impracticable, tenía que andar mirando al barro para caminar por las piedras que estaban mojadas, con el riesgo de resbalar. Después de una hora de caminata y una vez llegado al segundo puente colgante, decidí que ya estaba bien de caminata y..., media vuelta.

De todas maneras, pude apreciar en toda su belleza la Palma de Cera, el árbol emblemático de Colombia y que en algunos casos llega a medir 60 metros de altura. Es una maravilla y solo por verlo se puede venir a este valle. A la vuelta fui a cenar a un restaurante israelita. Tenía una bandera en la entrada del mismo, tan grande como la que ha tumbado el viento en Pamplona. 

La cena bien, trucha, como no podía ser de otra manera en este pueblo que tiene piscifactorías de dicho pez. Cuando pedí la cuenta me dijo que unos 31.000Pc, al cambio unos 7 euros. Saqué la cartera y, oh, sorpresa, no llevaba suficiente porque había confundido uno de 2.000, con uno de 50.000 Pc. Le dije a la señora lo siento, ya pago con tarjeta. Con tarjeta me cobraba de comisión casi 1 euro, pero..., no admitía la tarjeta por ser pequeña cantidad.

¿Qué hacemos? Nada, le dije a la señora que confianza mutua. Fui al hostel cogí el dinero, volví y le pagué. La señora inmutable, sólo que como era dinero en efectivo no me cobró el euro que hubiera cobrado con la tarjeta. La gente es buena en todos los sitios y más vale ir de confiado que de lo contrario.

Me compré un sombrero blanco, precioso. Metí la pata porque todavía me quedan más de 20 días de viaje y tengo que arrastrar el sombreo todos los días. Pero..., me vino la inspiración y me dije: lo llevo puesto y ya está. Eso tendré que hacer, aunque llueva.

Hombre, el Barcelona le ha ganado al Valencia con gol de Lewandoski y es lo que os decía, los viajes ya no son lo que eran. 

Mañana parto para Pereira o Armenia, no lo tengo claro, para dirigirme a Bogotá, en viaje nocturno, unas 8 horas para posteriormente dirigirme a Villa de Leiva, desde donde escribiré la próxima crónica.

Bueno, agur y saludos especiales para David  el de Falces. Daniel



DE SALENTO A VILLA DE LEYVA

CRÓNICA: martes 1 de noviembre

Kaixo a todos. Quiero paz, quiero amor, quiero dulces por favor. Esto es lo que van cantando todo los niños de Villa de Leiva disfrazados en esta noche americana de Halowey. Llegar hasta aquí no ha sido sencillo.

El domingo 30 por la mañana, abandoné mi refugio de Salento y me vine a Pereira. Estaba en este pueblo muy bien, pero todos los días lloviendo, como que cansa un poco. Me vine a Pereira pronto para recorrer la ciudad y viajar en la noche a Bogotá. 

Todo empezó mal. La terminal es de dos pisos, y en una tenía el guarda equipajes, en otro las taquillas para comprar los billetes y yo, con mi mochila a la espalda y la pequeña en una mano, me estaba poniendo nervioso y me meaba. Como que tuve que ir a toda la velocidad a los baños, y al vigilante o encargada, le dije:"déjame pasar que me meo, ya te pagaré cuando salga ". Entré y un respiro, pero me tuve que cambiar de ropa interior porque del todo, del todo, no llegué a tiempo. 


Pereira me pareció una ciudad fea. Volví a ver tirados en la acera indigentes, como los que había visto en Medellín, gente esnifando pegamento en bolsas de plástico. Se me antojó peligrosa la ciudad, pues no había apenas gente por la calle y yo tenía que preguntar porque un poco lanzado y como tenía tiempo, me vine de la terminal de buses al centro en un urbano. Luego resulta que la parada para volver no era la misma. En fin, que me volví un poco loco pero aparecí en la terminal.

Lo más interesante fue ver la estatua que hay del Libertador en la plaza Bolivar. Aparece Simón Bolivar galopando (eso parece), en un caballo, totalmente desnudo, aunque no se le ve nada por la crin del caballo y las ancas. Bueno, esto es lo mas interesante.

La ciudad no daba para más. Comí barato, porque era mucho más barato que Salento, y a emprender la aventura en bus,

De Pereira me vine hasta Bogotá. Sentado en los asientos de adelante, pero no con buena compañía. Siempre piensas que te va a tocar al lado alguien o alguna chica interesante, y me tocó una, madurita, que lo primero que hizo, nada mas sentarse, fue ponerse a devolver en una bolsa plástico. 

Es increíble lo de los autobuses, por primera vez acerté con la vestimenta: pantalón largo, jersey, forro polar y..., la mantita del avión de Iberia que me llevé de aquí.

A las 4 y media de la noche o madrugada, entrábamos en Bogotá. 

Estaba yo en el módulo 5 y tenía que ir al 3, pues arrastra la mochila y camina por la terminal. Fui a preguntar a una agencia de transportes a ver que empresa iba para Villa de Leyva y resultó que era esa. 

Media hora nada más de espera y continuación de viaje. Algo más de 4 horas nos costó llegar, pero por unas parajes preciosos, que me recordaban a los caseríos de Lesaka y Bera, llegamos.

Como siempre, cuando llegas después de un largo viaje estás me dio atontado entre los bultos y las prisas. 

Me vine al mismo hotel que había estado la última vez y cuando llevo un rato pienso que me falta algo, pero no caigo en qué. Al final era el sombrero tan bonito que me lo había dejado en la palomera del coche. Vuelta a la estación de buses, encontrar el bus en el que había venido y..., estaba. Recogerlo y para casa.

Lo bueno del viaje nocturno es que ganas tiempo, pero lo pierdes luego porque me tumbo a recuperarme durante el día.

Bueno, que me meten prisa. Os dejo. He visto en la tele los goles de Osasuna y..., feliz. Estaré 3 o 4 noches en esta preciosa Villa, ya os contaré. Agur. Daniel


VILLA DE LEYVA

CRÓNICA:jueves 4 de noviembre

Kaixo. Llevo ya tres días en esta preciosa ciudad, fundada en 1572 por Hernández Suárez de Villalobos, que le dio el nombre de su superior, Andrés Díaz Venero de Leyva, primer presidente de de la Real Audienza de Nueva Granada. En un principio fue concebida como un lugar de retiro para oficiales del ejército, religiosos y nobles.

Puede parecer exagerado, pero la patrona del hospedaje San Javier, donde yo me hospedo, me dice que en las fiestas y en navidades se llena todo, y eso que los precios serán multiplicados por 5 o más de los valores actuales. A mí me ha costado barato, unos 40.000 Pc, que teniendo en cuenta que el dólar se cotiza en estos momentos a 5.000 Pc, pues me sale a unos 8 dólares la noche.

Lo mas impresionante de esta ciudad es su plaza cuadrada de 120m x 120m de lado. Hallar vosotros la superficie. No es solamente la plaza, las casas que la forman están igual que en tiempos de la colonia. Sobresale el empedrado, tanto de la plaza como de las calles que forman el casco antiguo y original del pueblo. Impresionan estas piedras que no se de dónde han sido sacadas, pues parecen de río.

Caminar por ellas no es difícil, por supuesto, pero si cansón. Esto me hace recordar la polémica de la  calle Estafeta de Pamplona con el debate entre adoquín o loseta. Andar en bici por estas calles sí que es jodido y la vez que la he utilizado he usado las aceras, que son de piedra lisa.

Donde he metido muchas horas, ha sido en la plaza tomando cervezas a diferentes horas y observarla con los distintos matices que dan los rayos solares a diferentes horas del día. Por la noche, no me gustó mucho. Creo que no tienen una iluminación que potencie la belleza de la Plaza. Curiosamente no tiene nombre de ningún general ni presidente de  la república ni nada. Por eso, como es tan grande, se le conoce como Plaza Mayor, y ya está.

El día 2 miércoles alquilé una bici y me fui a recorrer los alrededores. Pasé por los lagos azules, pero no me paré a verlos porque querían cobrar. De allí al observatorio astronómico, Muisca, con unas piedras impresionantes con una forma fálica, por lo que los españoles a este lugar le llamaron el infierno. Luego al monasterio dominico de Ecce Homo: construcción de piedra y adobe que asemeja a esas iglesias mejicanas de las películas. Los suelos están empedrados con piedras que contienen una ingente cantidad de amonites, trilobites y otros fósiles. Se encuentra a 13 Km del pueblo y hasta aquí, y algo mas lejos, llegué con la bici.

Eso quiere decir que cuando llegué al pueblo a la vuelta, me había hecho unos 30 Km o más por una carretera rompepiernas de subidas y bajadas y.., uno no está para estos trotes. Llegar, reposar y...., a la plaza Mayor a tomar la cerveza en un lado y el " tinto "en el otro.

Lo demás ha sido patear las calles, porque todo el pueblo es como un museo.  Comer en Carnes y Olivas, todos los días. 

Desayuno en la cafetería pastelería que hay al lado de mi hostal unos jugos o zumos que te mueres. Hoy ha sido de jugo, con maracuyá. Otro día tomate de árbol,  y así todos los días. Hay al lado una oficina de telecomunicaciones Claró, y el empleado, Rubén, en un fenómeno que me arregló el móvil, vaya la configuración, y ahora puedo mandar mensajes a todos, poniendo solamente " lectores ". Solamente lo hice una vez, desde Pamplona, pero aquí no podía tener que meter las direcciones uno a uno. Ahora, con el arreglo, podré mandar desde la cama, sin buscar un cyber.

No hay mucho más que contar, aquí es tranquilidad total, pasear, observar todo, tomar tinto en la Plaza, echar siestas y ver la tele.

El día de la bici acabé muerto y cuando fui a entregarla por las calles empedradas me acordé de lo que tiene que ser el sufrimiento de la París  Roubé. 

Bueno, os dejo, me voy a la Plaza Mayor a potenciar mi espíritu contemplativo y a coger fuerzas para el viaje que me espera hasta Cartagena.

Mi buen amigo, Juan Lizuain, está subiendo estas crónicas, mejoradas en la forma al mi blog Elsanguesinoviajero. Si las queréis leer lo podéis hacer allí. Yo lo hago. Agur. Daniel



Tunja -Cartagena

CRÓNICA 5 de noviembre de 2022

Estoy en Cartagena. Esto es Sodoma y Gomorra, aunque vamos a dejarlo en Gomorra. 

El viaje comenzó en Villa  de Leyva, de donde fui a Tunja sin mayores problemas. La distancia son de unos 40 km y se hace en algo menos de una hora.


Me preparé buen desayunando, jugo de lulo y maracuyá, café y croissan.

Ya en Tunja, preparé el traje de guerra para el largo viaje. A saber: pantalón largo, jersey  forro polar y mantitas que mangué hace tiempo en Iberia.


Todo el mundo íbamos igual, o algunos más, con pasamontañas, y es que en el autobús ponen el aire acondicionado a tope. Yo iba como siempre, adelante, sobre todo para que no haya nadie que pueda tumbar su asiento delante del mío,  porque eso me jode y me pone de mal humor. Independientemente de su derecho, me jode y trato de evitarlo.

Hasta Bucaramanga subidas y bajadas por los Andes. No empezamos bien, un pasajero mandó parar para...ir a cargar. Una señora sabihonda, dijo que es que estaba enfermo y tenía diarrea. El chófer dijo que él no iba a parar cada 10 minutos porque tenía  hora de llegada y todo eso. Antes de este episodio  viene el del marihuanero. El chófer olió a mariguana y provenía del baño.  Era de un chico joven. Cuando paramos, a propósito, en el primer lugar con puesto de policía, le hicieron bajar y entregárselo a un poli. También bajó la madre del chico, la cual, mientras el chófer, el chico  y los polis hablaban, ella llamó a su abogado. No sé lo qué hablarían, pero todos arriba y a proseguir viaje. Paramos unos minutos en Bucaramanga, ciudad mítica para mí por la canción fe: tren transoceánico a Bucaramanga. No sé porqué este título, pues no tiene tren y está en el interior, lejos de los mares. Hasta aquí el paisaje andino.

 Unas pocas horas más tarde cambia radicalmente el paisaje y llegamos al cruce de Aracataca, el pueblo de García Márquez, de quien estoy leyendo sus memorias


 Seguimos por lugares motivos, como Ciénaga y Barranquilla (éste por Sakira). Cuando llevábamos casi 20 horas de autobús y nos las prometían felices, pues no. Huelga de no sé quiénes que habían cortado la carretera. Vuelta por otro circuito , Villanueva  Estanislao, Santa Rosa (en todas las naciones hay un Santa Rosa). En el bus, un chico llamado Sebastián, con el Google más, y yo, con el napa de Colombia, de papel, que compré en Muga, fuimos indicando el camino a los Chóferes. 

Pasadas las 3 de la tarde llegamos a Cartagena. Habíamos tardado 24 horas.



De aquí, con una moto, yo de paquete claro, hasta el Barrio Getsemaní, que es donde me alojo, pero que está a más de 10 km de la terminal de buses.

En fin, sobre las 5 llegué a mi habitación en el hostel La Española. La peor habitación, sin baño ni ducha, de todas en las que me he alojado, y además  la más cara. Ya os contaré desde aquí las noticias contables. Por ahora nada más, bueno sí, que deje de llover porque ya se pasa. Saludos a todos desde Cartagena, que mañana tengo compromiso... Aupa Osasuna. Agur. Daniel






CARTAGENA

CRÓNICA: lunes 7 de noviembre

Llevo tres días en esta ciudad y ha caído y está cayendo el diluvio universal. En los pequeños momentos que escampa aprovecho para recorrer  la ciudad.

La costa caribeña fue la primera región conquistada por los españoles. Santa Marta (fundada en 1525) y Cartagena (1533) son las ciudades colombianas  más antiguas .que se conservan. De aquí partían los españoles para la  conquista del interior y de aquí también partían los galeones con el oro y la plata para España. No es de extrañar entonces que fuera Plaza cotizada y atacada por bucaneros y flota de la pérfida Albión.

Todos hemos oído hablar de Blas de Lezo que con 2.500 hombres poco equipados y mal adiestrados fueron capaces de repeler un asedio por mar y tierra de 25.000 soldados ingleses y una flota de 186 buques.

Blas de Lezo fue el héroe, pero fue herido en la pierna buena que tenía,le faltaba la otra, un brazo y un ojo. Por eso, a este pasaitarra le llamaban medio hombre. A consecuencia de la herida se le gangrenó la pierna y murió, siendo ahora reivindicado por VOX, como el paladín de la " grandeza' española.

Ahora sigo con mi historia. Tres días aquí que han sido un poco desastre. Lluvia, lluvia y más lluvia han hecho que me tuviera que quedar encerrado  en mi hostel de la Española, en el barrio de Getsemaní. Ha sido con ventaja el lugar mas tirado en el que he estado y el más caro, pues Cartagena será la ciudad más cara de Colombia.



En los ratos que podía patear o" nadear " la ciudad, lo hacía. La gente iba con chancletas y pantalón corto para pasar por ríos en que se convertían las calles cuando había que pasar de una acera a otra. Yo, como en el pueblo, declarar playeras y calcetines, remangar el pantalón y caminar. Todo un espectáculo. Paseando por la ciudad amurallada me detuve en la iglesia Pedro Claver, pues había una boda y yo a chismorrear un poco. Llegué al final cuando el cura dijo: el señor esté con ustedes, y pueden ir en paz. Sorprendente para mí, las mujeres iban impecables con tres largos y coloridos, mientras que los hombres, como allá, todos traje negro y pajarita pero...con zapatillas blancas Adidas o Nike,  cualquier marca de esas. Sorprendente, traje y zapatillas.


También estuve en la otra Cartagena en la de Bocagrande, en uno de los lujosos apartamentos, pero esa es otra historia para tertulias y trato de vino. En la Plaza de Trinidad se concentran la clase media con cervezas y buen ambiente. Aquí en el Callejón Ancho me saltaba el régimen y...mojitos a 2 euros. No ha habido mucho más en esta preciosa ciudad.

 Hoy me marcho para Santa Marta. Desde mi habitación oigo los truenos y el ruido que mete la lluvia y es que...ya es demasiado.

A ver si tengo más suerme en lo que queda de viaje, con el tiempo. Ya os contaré. Aupa Osasuna y..Agur. Daniel


SANTA MARTA

CRÓNICA: jueves 11 de noviembre

Estoy esperando mi pizza margarita, porque estoy de antojo. Salí huyendo, o mejor, casi nadando, de Cartagena y me vine a Santa Marta. Casi fue una odisea el llegar a la terminal de buses  de Berlinas tour. El taxista, que fue un fenómeno, me metió casi hasta las oficinas, porque la entrada a las cocheras era una auténtica piscina.

Sorprendentemente en el viaje hasta Santa Marta, de una duración de 5 horas, no llovió por el camino.

En Santa Marta, como bien me definía mi amigo Ángel Huarte, hice otra vez la marquesada. El “marqués frustrado” me llamaba, porque de vez en cuando, cuando me daba al ramalazo, hacía algo fuera de presupuesto: me iba a comer a un restaurante de lujo o iba a un hotel que no corresponde a un mochilero. Esta vez fue esto último, me  fui al hotel Sol Inn, en el malecón y habitación con vistas al mar, terracota con hamaca incluida y aire acondicionado. Es un poco error, pues hay veces que aprovechas para quedarte en lugar de salir.

Santa Marta es la ciudad, a donde llegó Bolívar enfermo y con las fuerzas agotadas  y fue donde falleció.  No hay muchos vestigios en forma de estatuas o cuadros que hagan recordar al libertador

Sin embargo, tiene un mejor recuerdo en forma de estatua o mural, Gabo, Gabriel García Márquez, que al fin y al cabo  era caribeño y anduvo mucho por estos andurriales antes de trasladarse a Bogotá. 

También tiene esta ciudad un valor sentimental para mí, pues en una de sus fugas, Papillon recaló aquí, siendo denunciado por unas mojas y sufrir el horror de las prisiones de esta ciudad.

Cuando llegué, no me gustó nada. Me fui a un hotel modesto, Las Vegas, en el que estuve un día. Por experiencia de otros viajes, ya sé que cuando tienes un bajón en tu moral, lo mejor es irte a un buen sitio. Eso hice, me fui al hotel Sol Inn,   como ya os he comentado. Conocí a un italiano, Vito, con el que compartimos cena y mojitos. Era un fenómeno con las mujeres. Trabajaba en su Bari natal en un hostel pero también en una plataforma petrolera. Tenía 42 años y era un viajero nato. Vivía la vida a tope y tenía gancho y encanto. Sin embargo, quedamos para hoy día 9 para ir a la playa de Taganga, pero no ha aparecido.

Ayer, por el paseo al lado del Parque de los Novios, vio a una morena, alta, vestida toda de blanco espectacular y ...fue a por ella. Por ahí puede estar su inasistencia de hoy a la playa. He ido solo, claro está, pero...me he bañado en el mar Caribe. Aguas calientes, aunque no transparentes,  pero hacía años que no nadaba en el mar.

Lo demás ha transcurrido en paseos por el malecón y el parque de los novios, que está llena de" mariposas " que diría Gabo, casi todas venezolanas. Una de ellas , Esmeralda, nos contó, aunque vete tú a saber, que era enfermera y que pagaban 80.000 pesos al día, pero que ella prefería ser "chica de la calle", cobrando 120.000 Pesos Colombiano por servicio. A tomar por saco vendas, betadine y demás. Muchas venezolanas aquí, y es que, entre otras cosas,  estamos casi en la frontera con Venezuela. Esto, por la noche, es Benidorm pero con más alicientes. La temperatura es de pecar, fantástica, y la cantidad de gente que pasea resulta impresionante.

Tiene esta ciudad una bahía que está al lado de de donde yo vivo,  fantástica  muy bonita y con una pequeña playa. Pero aquí siempre hay gente,  hoy miércoles mucha,  pero ayer igual. Bueno que ya he terminado la pizza y tengo que ir a hacer la mochila  y disfrutar de mis últimas horas en Santa Marta y en el hotel. Por cierto, me he visto mogollón de partidos de la liga española,  entre ellos, como no, el de nuestro Osasuna contra el Barca. Me guardo lo que pienso sobre el comportamiento del Barça por no herir susceptibilidades, pero solo diré una cosa: nos ganaron a nosotros  no al Bayer o al Liverpool, en el minuto 88, con un gol de Rafinha, cuyo fichaje y demás  le costó al Barca más que todo el presupuesto de Osasuna. Veis, ya me salió la vena osasunista. En fin  las ganaremos allá y en paz.

Mañana, o dentro de tres días, volveré a escribir desde Ríohacha. No sé cuantos días estaré, supongo que unos 3. Ya veremos, Aupa Osasuna.


RIOHACHA


CRÓNICA: domingo, 13 de noviembre

Hoy, domingo 13, es el cuarto día que estoy en esta ciudad. También conocida por el Portal de Perlas.

Por la extracción de perlas fundaron los españoles, a mediados del siglo XVI, está ciudad, una de las más antiguas de Sudamérica. También se le conoce como la ciudad Fénix, pues por tres veces ha renacido de sus cenizas. El pirata Francis Drake la arrasó para llevarse las perlas. Más tarde el mar se llevó más de la mitad de la ciudad y una tercera vez, en la lucha entre realistas y liberales, fue incendiada y arrasada.

En el lenguaje de los Wayúu, que son los indígenas originarios de esta ciudad y que viven en gran cantidad mezclados con americanos, negros, y otras razas formando el conglomerado de lenguas y gentes que es Río Hacha. Por cierto la lengua de los wayúu es cooficial aquí con el castellano.

El muelle que construyeron los españoles fue inutilizado por el gobierno colombiano sobre 1950 y ha pasado a ser ahora un atractivo turístico de 400m de longitud.

Mis primeros días aquí estuve en la casa familiar Hostal Casa Lallemand. La patrona, Ariafna, era una señora muy versada y con mucho mundo. El primer día de mi estancia salimos a tomar unas cervezas y me contó que había sido reina de la belleza en el Caribe, pero que ahora la ley de la gravedad hacía estragos. También me contó que estuvo un año viviendo en India, comprando antigüedades para venderlas en Dubai donde estaba su marido, un británico. Cuando su matrimonio fracasó no se atrevió a quedarse como divorciada en un país musulmán y se volvió para Colombia. Dos días estuve en esta casa, pues para el sábado y domingo la tenía reservada a un grupo de personas que tenían un congreso cristiano o algo parecido. El sábado por la tarde hacer de nuevo la mochila y venirme al hostal Central, al lado del mercado viejo, donde la tienda de cosméticos, donde el chino, y ya lejos del malecón. Cuanto más cerca estás del mar o del malecón, más caro es el hospedaje. Ahora pago una cuarta parte menos.

Riohacha no tiene grandes cosas que ver, quitando la catedral de Nuestra Señora La Virgen de los Remedios (que visité) y el balcón, donde se desarrolla la vida comercial y turística de la ciudad. Por esta parte he estado todos los días comiendo ceviche, comprando recuerdos y paseando junto al mar.

No ha habido más cosas en Río Hacha. Hoy domingo he ido de compras y ayer sábado estuve recibiendo un masaje en las piernas y pies, por una "masajista", negra, adulta, que no me arreglo casi nada, eso sí, tampoco me cobró casi nada. Y así, entre paseos, comidas, cervezas junto al mar y lluvia, mucha lluvia, han transcurrido los 4 días.

Mañana lunes me voy para 2 días al cabo de la Vela, en la parte más septentrional de Colombia y en una zona desértica. Espero que no llueva, pues para dormir en la noche, tanto para ahorrar como para sentirme joven, he cogido chicharro o hamaca en vez de cama para dormir. Llevo repelente y saco- sábana

Ya os contaré si me han respetado los mosquitos zancudos, pero eso ya será otra historia. Agur. Daniel.







LA GUAJIRA


CRÓNICA: miércoles, 16 de noviembre

A que suena bien, eh. De Riohacha o Río Rancheras me vine a la alta Guajira, concretamente al cabo de la Vela. Este casi es el punto más septentrional de Colombia, le supera, por no muchos kilómetros, Puerto Gallinas. Me hubiera gustado llegar aquí, pero la carretera estaba impracticable. También para venir al cabo de la Vela estaba muy mal, pero llegamos. No puedes venir por tu cuenta, tienes que contratar coche y guía en una agencia. Así hice y, en compañía de tres colombianos, completamos el 4x4 

y nos dirigimos a este territorio de los indios Wayóo. La carretera infame,  todo son rectas, pero está medio decente hasta un parque eólico que hay  porque la carretera la construyeron ellos. Pasamos por un pueblo llamado Cerrazón, donde se encuentra la mina a cielo abierto de carbón más grande de Sudamérica. Sacan 32 millones de toneladas de carbón al año, que un tren dedicado sólo a eso  transporta directamente hasta el mar, donde le esperan grandes buques que cargan el mineral y, de cada 4, dos van para China, 1 para Europa y otro para Estados Unidos. La distancia que recorre este tren es de 150 km y está formado por 140 vagones.

Todo esto lo sé porque el chófer que contratamos era descendiente de wayóo por su abuelo  y su mujer era wayóo. A él no lo consideraban wayóo, porque su linaje procedía de su abuelo, no de su abuela, que entonces sí hubiera sido considerado.

Un viaje en "carro", de 5 horas, da para mucho y como Jonathan, así se llama el chófer, sabía mucho, nos contó muchas historias de contrabando entre Venezuela y la Guajira, así como del imperio de los mafiosos de esta zonas. Su padre nos dijo que era " latonero" y que preparaba los cargos con doble fondo y con compartimentos estancos para el transporte de droga. Que eso, en tiempo de la bonanza, daba mucha plata, pero que ahora todo eso se acabó. El tráfico con Venezuela  ya no existe porque Venezuela ya no tiene nada para ofrecer. Antes, los carros y la gasolina eran los productos estrella. El llevaba un Toyota 4x4 venezolano. Si no vas en un carro de estas características  no puedes entrar físicamente, es imposible. En el camino, cuando la carretera es pura pista de tierra y agua, se ponen cada 200m o algo más  retenes de pegadizos o niños, que poniéndose una a cada lado del la carretera con una cuerda forman una especie de barrera y les tienes que dar algo para que bajen y puedas proseguir. Nuestro chófer compraba en una ciudad frontera. Con todo esto, panes, agua, gaseosas, dulces y los iba repartiendo de a poco en cada uno de estos obstáculos .

Así llegamos al cabo de la Vela. Lugar bonito e interesante  en plena Guajira y es igual al recuerdo que yo tenía de la película de Papillon cuando en una de sus múltiples fugas cae en la Guajira. Las cabañas,  el paisaje desértico, el mar,  todo es como lo había visto en la película, todo menos...las Indias. 

En la película aparecen solamente con faldidas, pescadores de perlas y jovencitas con el pelo cortado a flequillo.

La realidad es que las mujeres wayóo visten todas con la manta wayóo, que es un vestido como las batas de nuestras madres, de una sola pieza  desde la cabeza a luz pies, de media manga y colorido. El cabello, muy negro y muy largo. Pescar perlas no las vi, pero vender artesanía a todas horas. 

Aquí estuve dos días y una noche. Visitamos todo lo que había que visitar porque Jonatan no sólo era chófer,también era guía y bueno.

Hay una sucesión de cabos bonitos, el desierto que llega hasta el mar, pero no a su nivel sino que termina en unos acantilados rocosos donde el mar rompe con fuerza.

Para dormir esa noche y en parte para ahorrar y en parte también para rejuvenecer y recordar los tiempos en que bajé por el Amazonas en cargueros, con hamacas, dormí en chinchorro junto al mar.  Es una tontería, porque el mar por la noche es negro negro y no ves nada. Por la mañana, a eso de las 6 y media, nos levantábamos todos y veíamos el mismo mar. Yo me levanté eufórico, porque no me habían picado los mosquitos, o eso pensaba  yo porque no había sentido nada,  no como cuando estuvimos en el Amazonas, que sentíamos el silbido de los zancudos en el oído y el picotazo en cualquier parte del cuerpo. La realidad es que tenía ocho picotazos en una pierna  y eso que me puse repelente.

Desayunar y para las 10 estábamos de regreso a Riohacha. Afortunadamente  no llovió y la carretera estaba algo mejor que el día anterior.

Las consiguientes aduanas, el pago en especies  y fin  la carretera embajada. A ambos lados el paisaje desértico  había cambiado su amarillo pajizo habitual por el verde intenso, debido a las fuertes lluvias caídas todos estos días. Un desierto con cactus y todo verde. Algo que aprovechas los "chivos”, que los hay en abundancia.

Aquí, en la ciudad, me fui a cenar ceviche con una cerveza y a preparar " la "maleta" para mañana que me voy a Valledupar. 

He ido a la terminal de buses a comprar el pasaje y así poder elegir asiento,  pero la taquillera no me lo ha querido vender, diciéndome que para elegir asiento tienen preferencia  los que van a Bucaramanga que, claro está, está más lejos. 

Ya veré cómo me las apaño mañana.

 Agur. Daniel




DE RIOHACHA A VALLEDUPAR Y A MOMPOX 


CRÓNICA: jueves 17 de noviembre

Hoy,todavía, viajar , conque la crónica no puede ser muy vistosa.

Hacia las 8 de la mañana dejaba mi refugio del hotel central y con un taxi, (debido a los bultos), me iba a la terminal de buses. Un pequeño jaleo con la empresa Copetran y decido no viajar en bus. No estaba muy apurado porque ya sabía que había otras posibilidades. Lo mejor era hacer el viaje en un coche compartido, como hice en mis viajes por Perú. Es algo más caro que el bus, pero compensa. El problema es que no sale gasta que no se llena con cuatro pasajeros. Hay una norma no escrita, pero respetada pulcramente, y es: el que está o ha llegado el primero tiene derecho a ir adelante, de copiloto. El segundo y el tercero, atrás, junto a las ventanillas, y el cuarto atrás, en medio. Como yo estaba el primero, adelante de copiloto. El cuarto pasajero ha sido una mujer que... sabía de todo y le gustaba hablar. Esta era como el famoso Don Agustín Cortes, director de Mariana Sanz entre otras muchas cosas y de la cuadrilla de mi amigo el médico Ángel Huarte, que ya lo he mencionado alguna vez. Bueno, pues paseando un día por la Calle Mayor de Sangüesa esta ínclita cuadrilla se puso el Don a hablar de medicina. Mi amigo Ángel, no pudo más y le saltó ... pero de esto también sabes. De esos hay bastantes. A nosotros nos ha tocado en el coche y a otros les tocó en la escuela.

El viaje ha transcurrido sin más incidentes que el ya mencionado y que uno de los de atrás se mareaba y echaba la pela en una bolsa, con la preocupación del chófer, que era un borde de que no le manchara el coche.

Llegar a Valledupar y comer en un sitio un tanto cutre, pero barato, ha sido el final a la primera parte del viaje.

De Valledupar hasta Mompox hemos venido en una camioneta baja,  porque era de puerta a puerta. Yo no había visto esto. Funcionaba así: si uno o varios de los pasajeros se tenían que bajar en un pueblo del camino no lo dejaba en el trayecto del coche, o en la terminal o en la central, no. Lo llevaba hasta la casa del pasajero, así tuviera que recorrer todo el pueblo hasta el lavadero y luego a la izquierda, como nos ha pasado. Yo he mostrado mi extrañeza ante esto, pero una pasajera me ha dicho: es un servicio de puerta a puerta. Claro, por eso que hemos tenido que ir recoger a la charlatana a su casa.

Al final del viaje cambiamos de bus y  mi preocupación era que llegáramos de noche como así ha sido. El problema ha sido menor del que pensaba. Un moto carro me ha trasladado hasta la dirección que le he dado: Casa Mebi (donde estuve hace años). Una vez allí no me ha gustado el sitio, no por la habitación, que estaba muy bien y a un previo asequible, si no porque quedaba alejado del centro. Vuelta con el motocarro para venir al centro, al hotel Sión, que no está tan bien como el otro, pero sí aceptable y en el centro. Aquí estaré hasta el 19, que emprenderé el viaje de regreso a Medellín, para volar desde esa ciudad a Madrid.


Estoy en Mompox y es una ciudad que está muy bien. De verdad. Mañana la patearé tranquilamente. Un saludo a todos. Agur. Daniel






SANTA CRUZ DE MOMPOX


CRÓNICA: sábado, 19 de noviembre

Acabo de llegar ahora de una excursión fluvial por el río Magdalena. No ha sido nada del otro mundo, pero me apetecía "navegarlo".


Llevo tres días en Mompox, mañana cogeré el bus para Medellín. Ya sabéis que la ley de Murphi dice que: “las cosas o aparatos funcionan mejor cuando se enchufan”. Esto que parece una tontería, no lo es tanto, y yo me pegué un día con el mando de la tv venga darle a todo encendido, canales etc y...nada, hasta que me acordé de Murphi y, efectivamente, la tele estaba desenchufada. Esto viene a cuento porque hoy en el paseo en barco he ido a las 4 menos cuarto y... ya no había barco. Se había ido a las 3, que era la hora que ponía en el Tíbet, pero como no lo he mirado confiando en mi cabeza, pues eso,  que la chica me ha metido en otro que salía a las 4 y media.

Mompox es una ciudad muy tranquila y bonita. En otro tiempo fue una gran ciudad comercial que transitaba todas las mercancías y la plata (orfebrería) , por el río Magdalena, pero los sedimentos del río hicieron que aquí se formara solo un brazo del río, y el cauce grande discurrirá por la otra orilla, pasando a ser la ciudad de Banco la que comercia a través del río.

Mompox fue la primera ciudad de Sudamérica  que se separó de Nueva Granada en 1810  al lema de libres o muertos. También ayudó a Bolívar en unas luchas internas, por ello hay una piedra al lado del malecón donde pone las diversos años por los que pasó y estuvo Simón en esta ciudad. Llegó a decir: A Caracas le debo la vida y a Mompox la gloria. Esto lo referente a la historia. 

Hoy he transitado por toda la ciudad, que tiene 6 iglesias imponentes,  entrando en la de la Inmaculada. La figura de la Inmaculada tiene la misma representación  que en España,  con esa carita de Santa, y lo que me sorprende son esas dos especies de cuernos o de marfil, que salen del suelo. Aquí también tiene esa representación. La inclusión de todo,  personas y demás, también aquí abarcaba a los animales. Sin embargo el arcángel San Gabriel  aparece con dragón herido a sus pies, pero...el dragón es negro y me parece que el de Aralar es como verde.

Bueno,  la ciudad es preciosa, y eso que están haciendo el adoquinado de las calles y muchas hay patas arriba. La albarada o malecón que hay a la orilla del río, con sus casas señoriales, gran cantidad de puertas pequeñas que debían ser bodegas o almacenes de mercancías, puertas altísimos para la entrada de caballos y demás, dan un poco idea de lo que tuvo que ser esta ciudad. Ahora ha quedado convertida en una ciudad turística. De hecho están colocando el árbol de Navidad con una estructura metálica que para colocarla  llevan tres días los operarios y trabajando con arneses y todo. Hoy creo que la terminan y la recubren de un verde sintético. Las luces supongo que irán más tarde.

Ahora es cuando siento que esto se acaba y...no me quiero ir. Estoy aquí de maravilla. Pillé una habitación en el hotel Sión que está muy bien, con a.c., baño interior y Tv. por cable. Además hay un termo de café a disposición de los huéspedes. ¿Para qué me voy a ir a casa a: compras, cocinar  limpieza, hijos , médicos...? Aquí nada de nada, no he estado ni un día enfermo. El mini botiquín que traje se lo regalaré a los pobres con los demás productos farmacéuticos que tengo.

De verdad, me fastidia bastante dejar este "lujo” y volver a la vulgaridad. Por primera vez en 4 días hoy no ha llovido y eso se saborea y de qué manera. Aquí en Colombia ya van casi 300 muertos por las inundaciones, corrimientos y desprendimientos de tierra  y demás catástrofes.

Nada chicos, que esto se acaba y he quedado con el de los sombreros, ahora compraré 2 para mis amigos.

Con las chicas, parecerá mentira, pero nada. Volveré a cenar al sitio donde comí y a ver si por ser repetitivo cabso, como diría José Mota, y hay más suerte. Pero es que a las que ne gustan no les debo gustar yo. Será la edad de ellas, por una parte, y la mía, por otra...

Vale ya de relajo. Desde Medellín espero mandar la última. Suerte y Agur, ahora que tenemos el Zorioneko... Daniel





PUNTO FINAL

Crónica: martes, 22 de noviembre.

El círculo se cierra . Estoy donde empecé, en Medellín.

Tras un viaje de 14 horas dejé mi admirado Mompox y vine a Medellín. Es increíble, pregunté a ver cuántas horas eran de viaje desde Mompox y me dijeron que 14 horas. Clavadas fueron, salí el sábado a las 4 de la tarde y a las 6 de la mañana llegaba a la terminal norte de la ciudad. Esta es una muy buena hora para llegar a los sitios, pues entre que te despiertas un poco y te haces cargo de la nueva situación son las 7, y ya está casi todo abierto. Volví al Bella Villa y aunque yo tenía mi miedo de que no ne admitieron hasta las 12 del mediodía, eso no ocurrió y pude alojarme en ese momento. Después de la paliza de bus, tumbarte en la cama, poner la tele y holgazanear.

Medellín,  para mí, tiene dos vidas. Una hasta las 6 de la tarde y otra a partir de las 6. En la primera se ve una ciudad viva, dinámica, emprendedora... Dan las 6 y nos metemos en otro mundo. A esa hora, los comerciantes sacan las grandes bolsas negras de basuras y, ya hay una legión de harapientos esperando. Hacen estos el papel de los contenedores de reciclaje, se lanzan sobre las bolsas y seleccionan. Lo más apetecido son las latas, luego los plásticos, y finalmente, si hay comida, la comida. Viven de esto y están todo el día tirados en estos lugares estratégicos de cruce de calles en espera del tesoro. Luego aparecen los "zumbaos", que van hablando solos y gesticulan. Finalmente los más indigentes, que se tiran en cualquier trozo de acera para dormir. En la acera en donde yo estaba, en la calle Naracaibo, conté hasta 13 durmientes. No hay agresividad, alguno de los zumbaos te piden algo, pero sin malas caras. También esta la madre, con unos cuantos críos, que ocupa su trozo de acera mañana tarde y noche, y vive de lo que le echan.

No todo es así, a mí me encanta pasear por la calle Junín y sus centros comerciales. Cerca de aquí está Parque Berrío y las estatuas de Botero. Por aquí merodean las prostitutas de baja estopa y poca edad. A mí, creo que como a muchos, me va el morbo y me gusta ver y pasear por aquí sin que me digan nada, porque cuando me dicen “mi amor”, quieres amor del bueno, así que  agacho las orejas y acelero el paso en otra dirección.

No fui esta vez a la zona rosa, o gringa diría yo, allá por el parque Lleras. Ya había estado en Guatapé y en la biblioteca España, así que no fui a ningún sitio,  me quedé por mi sórdido barrio, haciendo barrio. Tampoco se veían turistas, yo iba a mi aire, quizás demasiado despreocupado y es que ya le había perdido hacía tiempo el miedo al miedo.

Pasear regatear y gastar. Tan demasiado bien calculé que ahora que he venido al aeropuerto  tenía en el bolsillo un total de 8.000 pesos, que son unos dos euros al cambio. 

No tenía conexión  a Internet,  pero un poli me ha conectado con la WiFi del aeropuerto y aquí estoy, escribiendo todo esto. Hasta las 9  y media no sale el avión y me he venido a las 3, seguro que al final tengo que correr, porque me suele pasar eso. La última vez en este aeropuerto me llevaron a narcóticos y me hicieron pasar por rayos X. Hoy me he vestido con mis mejores galas y espero no pasar por ese trance. Si me ocurre algo especial os lo contaré, aunque la crónica sea pequeña. Por ahora toca aburrirse un poco y... que pase el tiempo. Agur. Daniel.



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