lunes 19 de septiembre de 2011

Descenso del Amazonas y Guayana






El viaje de este año, realmente comenzó un 6 de Enero de mil novecientos sesenta y tantos, cuando mi tía Concha, madre de Ana y Carlos Remón, me regaló (bueno los Reyes ) dos libros: Robinson Crusoe y Miguel Strogoff.
Soñé, como no, con las estepas rusas, lagos helados, paisajes de nieve, tártaros y demás. Pensé que tal vez algún día haría el "Transiberiano".
A día de hoy, no lo he hecho, pero he contactado con amigos como Felipe Horcada de Alsasua que sí lo ha hecho. Yo creo que no lo haré, mi "ruso" no es muy fluido todavía...Por lo que he oído son muchos días en tren y se hace algo monótono. Ya veis, sueño no realizado.
Con el paso de los años, ya en 6º de Bachiller, cayó en mis manos, Sinuhé el egipcio de Mika Walkari y..., si que me transportó al Nilo.
A mi lo que realmente me hubiera gustado hacer, era vivir en el Egipto de los faraones, pero..., en una situación "acomodada", no iba a andar yo acarreando piedras para levantar esas figuras que luego me volvieron loco en matemáticas.
El recorrido por el Nilo, lo dejo. No me gusta mucho ver ·piedras" y en su momento no tenía la compañía femenina "adecuada" para realizar el crucero.
Otro sueño sin cumplir.
Cuando ya de maestro, trabajaba en Lesaka, cayó en mis manos "Papillón". Me atrapó desde la primera línea. Estuve 8 horas seguidas leyendo, y lo terminé al día siguiente.
Ha sido el libro que mas veces he leído, y aunque "sé" lo que va a pasar, me sigue fascinando su lectura.
En 1.985, estuve en Colombia, en la zona "caribeña", por donde anduvo Papillón en su primera fuga. Santa Marta, Riohacha, Sierra Nevada . También anduve muy cerca de La Guajira , y me transportaba pensando que en el otro lado de la " Sierra de Santa Marta",estaban esas "indias" guajiras, que tan fantásticas aparecen en la película, que por supuesto tengo y que también he visto en el cine en pantalla grande.
Imaginarme la Isla del Diablo, Royale, Cayenne, Saint Laurent, el presidio, la isla de los leproso, etc ha sido una constante en mi vida y siempre que he tenido la oportunidad de ver o leer un reportaje sobre ello, lo he hecho sin vacilar.
Este ha sido un sueño que me ha perseguido y....este año, este si, quiero hacerlo realidad.
Voy a bajar el Amazonas desde Iquitos o desde Tarapoto, siguiendo la Ruta de Orellana, pero después al llegar a Belem cruzaré por el oeste de la isla de Marajó para llegar a la Guayana Francesa.
Espero poder hacerlo y cumplir mi mi tercer sueño relacionado con uno de esos libros que han ido cayendo en mis manos.
En este trinomio, libros- sueños- realidades, hay varios casos que sí he cumplido.
Un libro fantástico de Leguineche es :" El Precio del Paraíso". Tiene como protagonista a D. Antonio García Barón, combatiente anarquista en la guerra española y prisionero en Mataussen, por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Después de 5 años prisionero salio vivo del Campo de Concentración y se refugió en la amazonía Boliviana. Hasta allí fué "Manu" y lo encontró y años mas tarde fui yo y también lo encontré, quedándome unos días con él allá en Rurrenabaque.
En el 2009, en Daramshala, en el Norte de India, tuve la enorme dicha de estrechar la mano y compartir la sonrisa del Dalai Lama, (fué una casualidad de la vida). Pero, no fue un sueño, fue real.
Por último para acabar, os cuento que en el 2009, con unos amigos, hice el recorrido del Ganges, desde Gangotri en el Himalaya hasta Ganga Sagar en el Golfo de Bengala. El recorrido lo hicimos en un coche alquilado, visitando una gran parte de las ciudades y ríos sagrados de India. Cuando llegamos al mar, los cuatro nos fundimos en un abrazo improvisado y algo emocionados diciendo: Lo hemos recorrido, hemos llegado hasta el mar. De verdad que no es algo difícil de hacer , pero el lograrlo nos satisfizo. Este sí fue un sueño cumplido.
Quedan más en el tintero, como recorrer la cadena de los Andes, o algún camino "Inca", pero esto será, si se puede para años posteriores. Ahora me voy que el día 30 parto de Bilbao hacia Lima. Ya os contaré. Daniel

Viaje y Lima








Un amigo me llevó a Bilbao a las tres de la madrugada, y luego se volvió a Pamplona. Estuve esperando hasta que abrieron el aeropuerto a eso de las cinco y luego hacer los trámites del embarque para salir hacia París a las 7 de la mañana. El vuelo a París sin mayor problema, pero luego en la capital francesa, empiezan mis problemas. Afortunadamente dormí casi las dos horas del trayecto, pues estaba muerto y lo que me esperaba era para estar vivo.
No se quien idealizó los aeropuertos, pero este de París es un KAOS aparente.
Primero tienes que saber a que terminal vas, no basta que llegues y salgas del mismo aeropuerto.
Una vez conseguido esto, por señas claro, porque mi macarrónico francés, no es como para hablarlo en Francia, tienes que agarrar un autobús e ir a la terminal que te corresponde, en mi caso a la terminal 2F, la cual aparecía minúscula en el billete que me dieron en Bilbao. Luego pasas varios controles de seguridad, y en uno de ellos me preguntaron si llevaba en la mochila de mano cámara fotográfica. Respondo que sí, entonces me dice si "smol" o "big" (vaya cacao de idiomas que llevaba yo). Le respondo que big, que es una palabra fuerte y sonora.
La de seguridad se sorprende y me va a hacer abrir la mochila de mano antes de pasarla por los rayos X. Yo me sorprendo de que se sorprenda y digo: "smol", "smol" . Ella se sonríe y para adelante.
Encontré mi puerto de embarque la F 51 y de aquí no me muevo hasta que me monte en el avión, no vaya a ser que me pierda y tenga que volver a utilizar mi macarrónico francés con intervalos de inglés.
Por lo demás, lo de siempre, de famosos ni uno, y de bellezas espectaculares tampoco. Todos como nosotros pero que hablan francés y se desenvuelven bien en este mundo aeroportuario. Cada vez me sorprendo y me pregunto a mi mismo cómo sobreviví y no perdí ningún avión en los aeropuertos de Bangkog, Delhi o en el de New Jersey en Estados Unidos.
Aún me queda Caracas, que como cambio de Compañía, no tengo todavía ni tarjeta de embarque. Menos mal que como allí hablan "caraqueño", me aclararé. El vuelo desde París fueron 9 horas, mas de 7.000Km. No hubo incidentes destacables, solo que daban un vino bastante bueno, e hicimos uso de él.
Pregunté a las azafatas sobre como conseguir la tarjeta de embarque para Lima, y no tenían ni idea. El caso es que al llegar a Caracas, fui a conexión con vuelos internacionales y me dieron la dichosa tarjeta, así de sencillo. El aeropuerto era pequeño, para mí mejor, así no me perdía, y pobre, había mas gente sirviendo en las tiendas, que gente comprando.
Sorprendente, el bar que mas vida tenía era el " Memphis", totalmente americano, para recochineo con Chaves. Salimos y llegamos puntuales a Lima, después de otras tres horas y media.
¿Y la mochila ?. Yo ya la daba por perdida. Estuve media hora en la cinta transportadora n° 1 y no apreció. Cuando ya iba a reclamar me di cuenta que el vuelo de Caracas, era en la cinta n° 4, y que allí había una mochila solitaria dando vueltas. La mía. Ya lo dice la ley de Murphi, las cosas funcionan mejor cuando se enchufan. Yo digo, las mochilas se recogen cuando vas a la cinta que corresponde. Con las prisas y la emoción salgo a toda velocidad pero antes hay que pasar como por un arco y apretar un botón. No sabía ni para que, y tampoco recuerdo que color me salió, pero es muy curioso. Si te sale verde, pasas sin declarar, si te sale rojo te abren las maletas. No hubo problemas y salí al exterior donde ya me esperaba Mari Paz, que me llevó a su casa.
Estos dos días en Lima han sido de Pisco Sawuer y Ceviche en Regatas (club de muy ricos a orillas del Pacífico), recorrer la Plaza de armas, contactar con los amigos que llegaban y comprar los boletos en bus para Puerto Bermúdez, parando antes en La Merced y pasando por la Oroya. Mañana domingo comenzamos "el viaje". Daniel
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